Cuando pensábamos que era imposible que un pueblo atacado en sus más profundas raíces durante 75 años fuera capaz de vivir algo peor que la Nakba de 1948 o la Guerra de los Seis Días en 1967, la prisión al aire libre más grande del mundo, como se le conoce a este enclave palestino, ha visto morir a más de 41 mil 825 de sus hijos y otros cerca de 96 mil han resultado heridos en 365 días, en una limpieza étnica solo comparable al exterminio judío a manos del nacismo alemán.