Santa Clara se vistió hoy de pueblo, de historia y de eternidad para rendir tributo a uno de sus Hijos Ilustres.
El Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, ese hombre de mirada firme y paso seguro que junto al Che liberó esta ciudad hace más de seis décadas, regresa para quedarse.
En el Parque Leoncio Vidal, donde aquel 8 de enero de 1959 el pueblo recibió a los guerrilleros con flores y lágrimas, un mar de rostros anónimos y emociones contenidas se fundió en un solo abrazo a su memoria.
Fue precisamente en este mismo sitio donde también llegaron los restos del Che, en 1997, y de las manos del propio Ramiro. El próximo jueves ambos Comandantes volverán a encontrarse en el frente Las Villas del Complejo Escultórico santaclareño.
Ramiro Valdés, segundo jefe de la Columna 8 Ciro Redondo, eligió este lugar sagrado para su descanso eterno, porque sabe que aquí late el corazón de una batalla decisiva y el agradecimiento de un pueblo que nunca olvida.
Aquí hoy se respira la certeza de que los héroes no mueren, simplemente se vuelven memoria viva. Villa Clara, la ciudad que ayudó a liberar, le devuelve hoy a Ramiro Valdés el amor que él siempre le dio.
Hasta siempre, Comandante. Aquí, en esta tierra sagrada del centro de la Isla, tu pueblo te despide con el alma.
El jueves, cuando llegues al Frente Las Villas, descansarás para siempre junto al Che, en la ciudad que ambos hicieron libre.
