A este pequeño colectivo que dirige Pedro Valdés Águila, pertenece desde hace más de 30 años Jorge Emilio Cruz Pineda, un maestro conocido por su destreza y precisión, junto al torno donde convierte el metal en arte y funcionalidad.
Un hombre que siente pasión por el oficio en el mundo del metal, los hierros y la precisión milimétrica.
Confesó que el secreto de lo que hace está en mirar, escuchar y respetar la máquina. El acero habla. Si la herramienta chilla, te está diciendo que algo no está bien. Si el corte no es limpio, es un susurro pidiendo ajuste. Aquí no se adivina. Se sabe.

Jorge Emilio no ha contabilizado la cantidad de hierro que ha pasado por sus manos marcadas por el oficio, pero de lo que sí está claro es que han esculpido miles de toneladas de acero, orgulloso siempre del trabajo que realiza.
El taller de maquinado de la UEB Ochoíta, hoy totalmente recuperado, es un lugar donde cada rincón huele a aceite y metal cortado. Aquí, los trabajadores pasan largas horas frente a tornos, fresadoras y otras máquinas que dan vida a la recuperación de piezas y medios indispensables para que la Empresa Constructora de Obras de Ingeniería ECOING 25 no detenga su andar por la geografía cubana.
El trabajo allí es una mezcla de esfuerzo, arte y comunidad. Jorge Emilio y sus compañeros no solo crean piezas de metal; forjan historias de vida, sacrificio y resiliencia. Con sus manos de acero, construyen un futuro, uno donde el trabajo honesto y la pasión se entrelazan para dar forma a una mejor empresa.
Esta ha sido una mirada al día a día de los trabajadores del taller de maquinado de la UEB Ochoíta, perteneciente a la ECOING 25 de Villa Clara. Juntos, siempre formando piezas, construyendo sueños.
