Todo esto ocurrirá en un contexto donde la seguridad alimentaria es un reto significativo, por lo que el momento será propicio para reconocer el arduo esfuerzo y compromiso de hombres y mujeres empeñados en aportar el máximo posible al cumplimiento de ese objetivo.
La celebración tiene lugar en medio de un contexto bien complicado, económico y productivo y de muchas estrecheces de recursos, por lo que la fecha se debe convertir en una oportunidad para reflexionar sobre los logros y los retos que aún persisten.
Este constituye un alto en el camino para recordar el sacrificio y la dedicación de quienes laboran en un sector, a menudo en condiciones difíciles, por tanto, en un momento en que la economía enfrenta múltiples retos, la unidad se convierte en clave para enfrentar los obstáculos del día a día.
Sin dejar de reconocer que el sector enfrenta tiempos peliagudos, esta celebración es una oportunidad para fomentar el orgullo por el trabajo realizado y la importancia del lugar que ocupan y sin dejar de pensar en el futuro.
Por todo ello, este 25 de enero, más que una celebración, es un día para reformular y reafirmar compromisos, servirá también para el llamado a la acción y no será solo un homenaje, sino el inicio de un viaje hacia la sostenibilidad y el bienestar.
