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Retomar el verbo encendido de Jesús Menéndez Larrondo,el General de las Cañas, este 22 de enero, en el aniversario de su vil asesinato en Manzanillo
Entrada al bohío memorial a Jesús Menéndez Larrondo, en Encrucijada.

Retomar el verbo encendido de Jesús Menéndez Larrondo

Alberto González Rivero

Miércoles, 21 Enero 2026 15:50

Memorias de Gloria García Pérez, albacea de testimonios inéditos de la presencia encrucijadense del líder sindical, de los trabajadores azucareros y tabacaleros.

Este 22 de enero acudiremos de nuevo, y debemos ser más sistemáticos en la cobija de la memoria de Jesús Menéndez Larrondo, y no solo en la cobija del bohío memorial, en la finca La Palma, sino también en las visitas y el estudio y puesta en práctica de la obra del General de las Cañas, a revisitar la casa natal del líder sindical de los trabajadores azucareros y tabacaleros, a retomar sus zafras de ideas vigentes, a apuntalar su verbo encendido e irredento en el ingenio y en los campos cañeros o escogidas de la aromática hoja.

Es conocido que en el año 1948, del siglo pasado, el sicario Casillas Lumpuy lo ultimó en la estación ferroviaria de Manzanillo, quizá él o sus cómplices pretendían acallar aquella voz de acero, pero ha surgido siempre el retoño de su legado, y las humaredas de los centrales y el ajetreo en los cañaverales nos traen el recuerdo del pequeño Chucho que a los 14 años ya cortaba caña en las plantaciones de Nazábal.

Retomar el verbo encendido de Jesús Menéndez Larrondo,el General de las Cañas, este 22 de enero, en el aniversario de su vil asesinato en Manzanillo
Panorámica de la Finca La Palma, donde nació el General de las Cañas.

Las veces que hurgué en la memoria muy lúcida de Gloria García Pérez, Maravilla, como la conocían los encrucijadenses, me hablaba sobre el Jesús Menéndez de carne y hueso, poco abordado en otros matices de su leyenda , nieto de mambises, quien un día se la llevó para La Habana, siendo ella muy pequeña, y me contaba que una vez se le perdió por las calles capitalinas y Menéndez la abrazó al hallarla entre un tumulto de personas.

Albacea insomne de aquel negro bondadoso y fuerte, rememoraba que Jesús se había casado con Zoila en Encrucijada, porque no aceptó contraer nupcias en un inmueble más confortable que la vivienda de su prometida, y en el baile del festejo se derrumbó el piso de la humilde casa de madera de su compañera en el amor.

Los testimonios de Gloria sobre El General de las Cañas constituyen un glosario del humanismo de aquel bravo líder sindical, páginas inéditas sobre el niño que acariciaba las rosas rojas y blancas que cultivaba la tía Desideria derredor del bohío, y que salía con su cesta de viandas para venderlas en el pueblo y recitaba poemas dedicados a Antonio Maceo y Grajales, mientras los transeúntes no daban en sí con el preludio de aquel pregón que hilaba el verso de dos titanes.