Al leer este párrafo pensé que se incrementaría notablemente el precio de venta a la población de la papa. Pero bueno, el reporte agrega que «la Gaceta Oficial de la República, en su edición ordinaria número 2 del 2024, precisa que el nuevo costo de acopio en el campo del producto papa cosechada con semilla multiplicada nacionalmente es 26 175 pesos la tonelada, o sea mil 204 pesos el quintal».
Para que se entienda, estamos hablando de un costo de unos 12 pesos la libra.
Continúa la información diciendo que con semilla importada, el costo asciende a 18 240 pesos la tonelada, o lo que es lo mismo, 839 pesos el quintal.
Que nadie se asombre de que la papa parezca ser más costosa con semilla nacional que importada con estas enormes distorsiones que sufre la economía cuando funcionan varias monedas con una tasa de cambio oficial, una real y otra solapada.
Se afirma que el margen para la comercialización mayorista de la papa, se compartirá entre las partes de mutuo acuerdo, y añade seguidamente que se mantiene el precio minorista único de 11 pesos la libra para la venta regulada de la papa a la población. ¿Qué margen se va a repartir si se vendería a la población por debajo del costo?

Hay otros datos relacionados con los record de siembra y producción que me ahorraré por ahora de comentar a pesar de ser muy cuestionables. Pero puedo llegar a algunas conclusiones preliminares.
Si el costo de la papa que demanda un paquete tecnológico importado es de apenas unos 12 pesos por libra, entonces, ¿ por qué se permite que se venda a un precio muy superior la yuca, el boniato, el plátano vianda o la calabaza con un costo incuestionablemente muy inferior?
Si se topa el precio de la papa para todo el país que dura en la red de mercados poco más de un mes, ¿por qué no puede hacerse lo mismo con el resto de los alimentos vitales que maltratan a los consumidores durante todo el año?
No digo más, por ahora.
