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Foto: Archivo

Raúl nos enseñó a salir del cerco combatiendo

Jesús Álvarez López

Jueves, 21 May 2026 12:19

Raúl es de los que salen del cerco combatiendo. Y somos millones los dispuestos a acompañarlo para superar esta emboscada.

Las dos veces que fui a Birán quedé impresionado por aquellas dos camitas juntas, porque desde sus primeros años de vida fue Raúl el hermano leal e inseparable de Fidel. Supe también lo difícil que fue calmarlo cuando en una pelea infantil su querido hermano no logró esquivar el puño del rival.  Leí que en el Moncada ante el menor descuido logró arrebatar la pistola al guardia batistiano en fracciones de segundos y encañonarlo. 

Fue Raúl también el que acompañó a Fidel en la cárcel, en México, en el Granma, en la Sierra y en todas las batallas de la Revolución como su más fiel subordinado. Forjó al frente de las FAR un poderoso ejército capaz de derrotar al enemigo incluso a miles de kilómetros.

Cuando muchos vieron llegar el apocalipsis ante el derrumbe de la URSS, Raúl fue arquitecto de cambios imprescindibles para salvar la Patria, y lo que se desmoronó fue la teoría imperial de que Cuba era un satélite de Moscú. 

Cuando le tocó asumir el mando por méritos propios ante el deterioro de la salud de Fidel, demostró sus dotes de estadista, con la fragua de cambios necesarios para perfeccionar nuestra obra internamente, y en el plano exterior probó que era posible mejorar las relaciones con EE.UU. sobre la base del respeto mutuo, y fue además quien proclamó a Nuestra América como zona de paz en la cumbre de la CELAC en La Habana. 

Raúl fue un forjador de cuadros jóvenes, entre ellos el actual presidente de la República, que en las peores circunstancias siguen su ejemplo, con conciencia plena de lo que nos jugamos y de que la única alternativa posible es el «Aquí no se rinde nadie», de Juan Almeida en Alegría de Pío. 

Cuando se acerca a su 95 cumpleaños, para suerte de Cuba, Raúl tiene lista la cabalgadura, porque nadie que lo conozca puede pasarle otra cosa por la mente que su voluntad de luchar hasta el último segundo de su vida. 

Raúl es de los que salen del cerco combatiendo. Y somos millones los dispuestos a acompañarlo para superar esta emboscada. Cuando le toque descansar por razones biológicas en la piedra del Segundo Frente, junto a Vilma, será entonces, otra indómita bandera de combate, como el eterno Comandante en Jefe de la Revolución cubana.