Ofrendas florales del General de Ejército Raúl Castro Ruz y del primer secretario del Comité Central del Partido y Presidente cubano Miguel Díaz Canel Bermúdez, encabezaron la Ceremonia de Honores Militares e Inhumación de los restos mortales del Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez en el Mausoleo Frente Las Villas, donde reposará para siempre uno de los hombres paradigmas de la última etapa de las luchas libertarias en nuestro país.

Cargado de emociones y de hondos sentimientos de respeto, admiración y amor, el acto estuvo encabezado por Díaz Canel, los miembros del Buró Político Esteban Lazo Hernández, Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular y del Consejo de Estado; Bruno Rodríguez Parrilla, Ministro de Relaciones Exteriores y Gladys Martínez Verdecia, primera secretaria del Comité Provincial del Partido en Artemisa, el Comandante del Ejército Rebelde José Ramón Machado Ventura, miembros del Secretariado del Comité Central del Partido y dirigentes del gobierno y del estado.

De igual manera, las autoridades políticas y gubernamentales de la provincia, Susely Morfa González, miembro del Comité Central y primera secretaria del Partido en Villa Clara, Milaxy Yanet Sánchez Armas, Gobernadora del territorio, jefes y oficiales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, así como los familiares del insigne luchador revolucionario.

El mandatario cubano tuvo a su cargo las palabras centrales del homenaje póstumo, en las cuales resaltó las virtudes de Ramiro.
Recordó su origen humilde del revolucionario ejemplar, procedente del barrio La Matilde, de Artemisa, donde supo forjar un espíritu indomable además de cultivar valores como la humildad y la honradez y una lealtad inquebrantable que lo convertirían en uno de los pilares fundamentales de la Patria y la Revolución.

Además, hizo un recorrido por la rica trayectoria y convicciones patrióticas de Valdés Menéndez, que lo convirtieron en asaltante al Cuartel Moncada, luego sufrió el presidio en la Isla de Pinos, se convirtió en expedicionario del Granma, devino uno de los presentes en el reencuentro en Cinco Palmas con Fidel, se forjó como rebelde en la Sierra Maestra, posteriormente, hacedor de la obra de la Revolución, además de «otros episodios que inscribieron su nombre en la historia más reciente. En ninguno de esos momentos Ramiro dudó, su fe en Fidel y la causa era absoluta, una certeza que se convertiría en su sello personal», significó Díaz Canel.
Como un signo de alto simbolismo, el acto estuvo encabezado por la misma bandera cubana que trajo Ramiro Valdés cuando trasladó en octubre de 1997, desde Bolivia a Cuba, y posteriormente a Santa Clara, los restos del Che y sus compañeros de la guerrilla en esa nación sudamericana, enseña que custodió durante toda su vida.

La urna cineraria, cubierta con rosas blancas, transportó las cenizas de quien fuera segundo jefe de la columna número 8 “Ciro Redondo”, comandada por el Che, y protagonista de la Campaña de Las Villas, y fue trasladada en el cortejo fúnebre con todos los honores en un armón, desde el sitio ubicado frente al Museo-Memorial donde reposan los restos del Che y los combatientes de la Guerrilla boliviana hasta el Mausoleo Frente Las Villas.
Precisamente allí se colocaron, además, ofrendas florales en nombre de los familiares, de los combatientes y del pueblo cubano.
«Hoy no sólo depositamos las cenizas de Ramiro en un lugar preñado de simbolismo, rendimos homenaje a un hombre cuya vida se entrelaza desde la raíz con la propia historia de la Revolución Cubana, un hombre que desde sus orígenes más humildes en el barrio la Matilde de Artemisa, supo forjar un espíritu indomable y una lealtad inquebrantable que lo convertirían en uno de los pilares fundamentales de la Patria y la Revolución», puntualizó en sus palabras emocionadas Díaz Canel.
En el tributo, además, los títulos de Héroe de la República de Cuba y Héroe del Trabajo, junto a otras importantes condecoraciones que recibió Ramiro Valdés a lo largo de su fructífera vida de revolucionario, en la cual asumió disímiles responsabilidades en las principales tareas de la Revolución.
«Su rechazo al protagonismo era una de sus grandes cualidades, su único objetivo era cumplir de forma natural con el deber que la vida y la Revolución le pusieron por delante, esa modestia, esa falta de vanidad, era quizás uno de los rasgos que más lo distinguió y que lo convirtieron al mismo tiempo en uno de los líderes más queridos y respetados por el pueblo cubano, la vida ejemplar de Ramiro Valdés nos enseña que la Revolución se hace con humildad, con disciplina y con una fe infinita en la victoria, en él se resumen los mejores valores de nuestra historia, la rebeldía de Céspedes, la lucidez de Martí, el arrojo de Maceo y la consagración de los combatientes de la Sierra y el llano, hay un vínculo que atraviesa toda la vida de Ramiro Valdés como un eje central, la lealtad a Fidel y Raúl, no exactamente a dos hombres sino al ideal que ellos simbolizan, y que une a toda una generación y con ella a todo un pueblo en el combate por la soberanía de la patria, por la justicia social y por el desarrollo, una lealtad que es fruto de años de lucha compartida, de confianza mutua y de una visión sobre el futuro de Cuba».
El presidente cubano puntualizó que Fidel le encargó a Ramiro en la Sierra Maestra la tarea de velar por la vida del Guerrillero Heroico, y cómo la dirección del país le dio la misión de buscar, exhumar y trasladar a Cuba los restos del Guerrillero Heroico y de los compañeros caídos en la guerrilla, «una amistad que trascendió la muerte», dijo.
Pelotones del Destacamento de la bandera nacional, las tropas terrestres, el MININT, la Fuerza Aérea Revolucionaria y la Marina de Guerra Revolucionaria, así como la Unidad de Ceremonia de las FAR y el MININT, protagonizaron los momentos más importantes y emotivos de la ceremonia, mientras la Banda de Música del Estado Mayor General interpretó números antológicos como la melodía Hasta siempre, que también acompañó en esta ciudad de Santa Clara el traslado de los restos del Che en octubre de 1997, así como otras marchas patrióticas como Invasor y Adagio.
En el Mausoleo Frente Las Villas, hay 220 nichos donde reposan hasta este momento los restos de 140 combatientes de la Columna número 8 «Ciro Redondo», del Directorio Revolucionario 13 de marzo y del Partido Socialista Popular, caídos durante la lucha o fallecidos después del triunfo de la Revolución.
A este sitio sagrado de la Patria y al Memorial siempre llegó el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, para honrar a sus hermanos de sueños y batallas.
Desde este instante, en el Complejo Escultórico santaclareño, y para honor y compromiso de los villaclareños, a la derecha de la llama eterna en el Mausoleo que rinde honores a todos los combatientes del Frente Las Villas, precisamente en la fila 1 del bloque de la vanguardia, está ubicado el nicho 1, donde quedarán para siempre los restos mortales del hombre incansable, trabajador, fiel a su Revolución, a la Patria, a Fidel, a Raúl y su pueblo.
En sus sentidas palabras, Díaz Canel encomió la contribución de Ramiro a la formación de las nuevas generaciones de dirigentes del país, en quienes depositó toda su confianza.
«Quienes lo conocieron saben que detrás del gesto severo y la mirada exigente, latía un corazón de inmensa ternura».
Y finalizó: «Hasta siempre querido Comandante de la Revolución Cubana Ramiro Valdés Menéndez, no le pido que descanse en paz por lo que ya se dijo aquí en la plaza en 1997 al recibir los guerrilleros huesos del Che y sus compañeros de combate, como entonces escribió el villaclareño inolvidable Enrique Núñez Rodríguez sobre el Memorial; también el Mausoleo donde hoy depositamos sus cenizas ha de ser un lugar para el combate por la causa del pueblo, una trinchera, más bien un campamento, un sitio de batalla donde no habrá reposo ni en paz descanse para el guerrillero, gracias por la entrega, la consagración y el ejemplo, ¡Querido Ramiro, Hasta la victoria siempre!».
