Los cambios ocurridos con posterioridad en Cuba con la nueva política de comercialización llevaron al debilitamiento de Acopio y han propiciado mayores deficiencias en la contratación, poco estímulo a la producción por la obtención de mayores ganancias a través del incremento de los precios y un desorden en las ventas con la proliferación de comercializadores legales e ilegales.
Acopio en Villa Clara apenas compró en el 2025 poco más de cuatro mil toneladas para el 46% del volumen contratado, una cifra irrisoria respecto al volumen total que fue a parar a otros destinos y que llegan al consumidor a precios multiplicados.
Para colmo de males, los precios que han sido topados se violan constantemente a la vista de todos, incluso en varios de los propios puntos de ventas que antes administraba Acopio y fueron arrendados.
Indigna, que aprovechando las fisuras del acopio estatal, un ejército de parásitos vaya por los campos a bolsillos llenos comprando más barato que el Estado y revendiendo la mercancía a altísimos precios. O sea, explotan al productor y abusan del pueblo y los llamados Comité de Contratación no han cumplido su función.
Con resolver dos problemas fundamentales, el cambio para mejor se vería de inmediato: asegurar los gestores de acopio que sean necesarios y que puedan pagar su mercancía a los productores tras ser pesada en su propia finca.
¿Qué lo impide? En mi opinión solo lo impide la mentalidad trasnochada que no se adapta a las urgencias de estos tiempos y prefiere seguir conviviendo con tan viejos problemas.
El campesino, por mucho que algunos repitan narrativas de años anteriores prefiere vender su mercancía al Estado, pero tiene que ver seriedad. El propio subdirector comercial de Acopio retó hace pocos días en redes sociales a que le mostraran un solo ejemplo de impago y dio el teléfono 42205619 para ser contactado. Así se actúa.
Si todo el mundo hace lo que le toca, viejos problemas de la comercialización de productos agrícolas podrían tener solución.
