La condecoración reconoce la labor desplegada por los hombres y mujeres está entidad que lleva más de seis décadas contribuyendo a la generación eléctrica.
El acto se realizó en la sede de la impresionante obra ingeniera —por primera vez se entrega fuera de la ciudad de Santa Clara— con la presencia de directivos y trabajadores, funcionarios del Partido y el Gobierno; representantes de Cultura, el Centro de Patrimonio, y el museo municipal manicaragüense.

Guillermo Jesús Pérez Alonso, director de la Oficina de Monumentos y Sitios Históricos, argumentó que la central hidroeléctrica obtuvo el aval en la categoría Conservación por su excelente mantenimiento y cuidado por parte del colectivo laboral durante más de 60 años de existencia.
«(La Hidroeléctrica) es un componente de patrimonio cultural vivo que está en funcionamiento con sus maquinarias desde el momento en que se puso en explotación, y ya lleva seis décadas aportando al país en beneficio de la electricidad. Tiene muchas excepcionalidades», expresó.
Ahora la obra premiada participa en el certamen del Premio Nacional de Conservación y Restauración, auspiciado por el Consejo Nacional de Patrimonio, cuya entrega se realiza cada año el 18 de abril, Día Internacional de los Monumentos y Sitios Históricos.

La “Robustiano León” comenzó su construcción a principios de los años 50 del siglo pasado, se paralizaron las ejecuciones en 1958, con un 70 % de avance cuando, a raíz de la Huelga general del 9 de abril, un grupo de guerrillas que operaban en las montañas del Escambray bajaron a la obra para detener los trabajos. Luego del Triunfo de la Revolución se reinició la ejecución en junio de 1959.
La parte cubana, con la asesoría de técnicos checos, llevó a cabo la terminación de la obra y el montaje de las dos primeras unidades, las cuales fueron sincronizadas al Sistema Eléctrico Nacional (SEN) el 11 de enero de 1963. La tercera unidad fue contratada íntegramente a Checoslovaquia y puesta en servicio en 1968, con lo que quedó completada la capacidad de diseño de la Central.
Se trata de un símbolo del sentido de pertenencia de los manicaragüenses y bien lo sabe el grupo del cual está a cargo Ángel Nelvis Pérez Marín.
