Lejos está mi pensamiento de los que la emprenden contra la empresa estatal socialista sin detenerse a analizar los elementos de orden subjetivo que dañan su eficiencia. Defiendo la producción campesina porque es capaz de producir en las actuales condiciones de falta de insumos, tecnología y fuerza de trabajo, por su sentido de pertenencia, porque un productor es capaz de guataquear los frijoles un domingo o velar la papa de madrugada para que no se la roben.
Pero en condiciones diferentes, con el aseguramiento de los insumos que demanda su tecnología las empresas estatales socialistas han probado que pueden lograr eficiencia productiva. Y pongo ejemplos para probar lo que afirmo. Solo la empresa La Vitrina, tras unirse a la pecuaria Manicaragua, llegó a acopiar 17 millones de litros de leche en la década del 80 del siglo pasado, cuando los campesinos de Villa Clara no aportaban ni tres millones. Recuerdo la alegría en aquella reunión cuando se informó que habían implantado récord de entrega de 8 millones de litros.
La empresa avícola de Villa Clara llegó a producir 212 millones de huevos para el pueblo en el año 1991, y nuestros campesinos prácticamente no entregan huevos, su producción es insignificante, diría que para el autoconsumo.
El plátano de nuestra provincia llegó a estar en Quemado de Guines con más de 80 caballerías con riego microyet y de conjunto con los polos plataneros estatales del Yabú y Caibarién aportaban más de un millón de quintales al año. Entre los campesinos hubo siempre menos cultura del cultivo del plátano que afortunadamente ha ido cambiando durante los últimos años.
La prevalencia de la producción campesina nació con el período especial cuando la falta de recursos y tecnologías la hizo más viable, adaptada a los bueyes y a la sequía. Hoy pueden poner al mayor conocedor de la agricultura en Cuba al frente del Yabú y si no tiene insumos y fuerza de trabajo, no podrá competir con la producción campesina.
De eso se trata, nadie tiene derecho a demeritar a los campesinos y tampoco a la empresa estatal socialista, pero un análisis justo debe alejarse de aferramientos y frases hechas y ver la realidad tal y como es. El consumidor no pregunta quién lo produjo necesita el alimento a precios asequibles.
