Nila Ojeda Sarduy conserva todavía en sus ojos la lozanía de aquella adolescente que se involucró con pasión y entrega a la Revolución y al trabajo de la Federación de Mujeres Cubanas. Hoy es la Secretaria General del bloque 153 en el consejo popular Vigía-Sandino de Santa Clara, fundó ese bloque, donde siempre ha sido líder y se enaltece de que, en su comunidad, las mujeres cumplen todas las tareas.
«Para mí la Federación es todo, dirijo la federación antes de cumplir los 14 años, provengo de una cooperativa de créditos y servicios», nos dice.
Pero Nila tiene una historia, aquella muchacha del municipio de Cruces, en la actual provincia de Cienfuegos, antigua región de Las Villas fue de las Anitas, aquellas jovencitas que se integraron a la Escuela para campesinas “Ana Betancourt”, creada por el líder histórico de la Revolución, Fidel Castro.

Allí crecieron, cambiaron su imagen, aprendieron oficios, comenzaron a emanciparse. Por eso Nila, la Anita, hoy agradece a un proyecto social y una organización que le abrió la vida, para siempre.
«Salí hacia la Habana, fui del primer curso de las Anitas y allí comenzamos nuestra trayectoria, se nos abrió la vida, pasamos varios cursos, a la Federación y a la Revolución le agradezco todo lo que soy», confiesa emocionada.
«Con Vilma y con Fidel tuve la oportunidad de compartir en muchas ocasiones, y eso jamás lo olvidaré», rememora esta mujer que fue dirigente de la organización a nivel municipal y regional «y tuve la oportunidad de compartir con Vilma, en la Casa de Orientación a la mujer y la familia, en nuestra graduación de las Anitas también estuvieron Vilma y Fidel, y siempre lucharé por mi Revolución y por el Partido».
Ella ve a la Federación «renovada y necesaria, la mujer está emancipada, estamos representadas en todos los niveles, seguimos en combate y con nosotras se puede seguir contando», asevera.
Nila vuelve la vista y retorna a aquellos tiempos duros, pero enaltecedores, que enfrentó como dirigente femenina en esta región.
A propósito, recuerda que «siempre han sido momentos difíciles, prácticamente dirigíamos a pie, llegábamos a todas partes, hasta montadas en caballos para llegar a lugares de difícil acceso, pero como nos enseñaron Fidel y Raül, siempre se puede hacer más, lo hicimos y lo seguiremos haciendo».
Para Nila, lo más importante es «esa continuidad de muchachas jóvenes, hijas de su tiempo, que deberán defender, con sus propios intereses y sus luchas, a una organización que las hizo emancipadas».
Y concluye con una certeza: «tenemos que saber lo que son las mujeres cubanas, siempre seguiremos adelante, y luchar mucho para que la FMC cumpla muchos años más».