Este es el mundo veraniego, con un sol que inyecta el día con su tonalidad. Puede ser benigno, pero también agresivo.
La Doctora en Ciencias Zoila Fariñas Falcón, especialista en primer y segundo grado de Oftalmología, refirió que el cambio climático, sus efectos de calor y del sol, generan enfermedades, no solo a nivel sistémico, sino ocular.
Entre ellos está el síndrome de ojos secos, provocado por el calor excesivo, y la evaporación de las lágrimas. Pacientes refieren que tienen lagrimeo, picazón y, en ocasiones, secreción.
Pueden existir, manifestó, afecciones en las glándulas del sistema ocular que provoquen por ejemplo, el chalazion.
«Estar expuesto al sol desencadena enfermedades que afectan mucho más al globo ocular, entre ellas la catarata, una afección que aumenta entre las personas que están de manera constante expuestas al sol».
La experta afirmó que por esa causa se originan las retinopatías, casi siempre en personas que sobrepasan los 50 años de edad y citó como ejemplo la degeneración macular relacionada no solo con la edad, sino con la exposición al sol y altas temperaturas.
Aclaró que en ocasiones la contraen pacientes más jóvenes que laboran en hornos, recintos con mucho calor y humo excesivo. En el caso de los jóvenes pueden presentar catarata, no seniles, sino patológicas.
— ¿Qué les aconseja?
«Deben utilizar gorras, viseras para protegerse del calor y el sol, y mantenerse hidratados. Tener un receso en lugares con sombra y luego reincorporarse a la faena. Pueden protegerse con gafas oscuras, como protectores oculares. Los rayos solares afectan la retina y el cristalino, que es la estructura dañada cuando existe una catarata.
A quienes utilizan leña o carbón para la cocción de alimentos, la experta aconseja que deben usar espejuelos, gafas, gorras, y cuando culminan es menester colocarse fomentos, echarse agua fresca hervida en los ojos para evitar afecciones en la conjuntiva, tanto alérgica como inflamatoria.
Hay que cuidarse del sol, sobre todo a partir de las 10 de la mañana y hasta las 4 de la tarde, para que no dañe el órgano de la luz natural de los humanos.
