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Mayor protección, eficiencia y claridad tras la implementación la nueva Ley del Notariado
Complejo de los servicios notariales y registrales de Santa Clara. Foto: Tomada de Ecured

Mayor protección, eficiencia y claridad tras la implementación la nueva Ley del Notariado

Mailé Hernández Grave de Peralta

Lunes, 26 Enero 2026 08:58

Desde el pasado 7 de enero de 2026, entró en vigor en Cuba la Ley 175 “Del Notariado”, una normativa que marca la modernización del sistema legal nacional. 

Lejos de ser un simple ajuste, representa una renovación integral y un cambio de paradigma, redefine en 277 artículos el papel del notario como garante de la legalidad y lo dota de herramientas del siglo XXI para ofrecer a la ciudadanía mayor protección, eficiencia y claridad.

Su trascendencia radica, principalmente, en el salto hacia la digitalización, que otorga plena validez jurídica a la firma electrónica avanzada y establece los protocolos para que trámites tan comunes y sensibles como las compraventas de vivienda, los poderes o los testamentos puedan realizarse a través de medios digitales. 

De esta forma nace el nuevo marco legal para reducir la burocracia, los tiempos de espera y las colas interminables.

Otra de las novedades de la ley es que las notarías ya son autofinanciadas, a partir de los recursos que logren obtener, lo cual les permitirá tanto sostenerse económicamente como contribuir al Estado. 

Entre las principales novedades ejemplificó la libre elección del notario, salvo las excepciones contempladas en la Ley, el derecho a la revisión exhaustiva de los documentos, el empleo de lenguaje no discriminatorio en las escrituras, el establecimiento de los recursos cuando el notario se niegue o se abstenga de prestar el servicio o no entregar las copias autorizadas.

La Ley 175 del notariado cubano, agiliza procedimientos, refuerza la seguridad y destaca la autenticidad de los actos jurídicos. No considera necesarios los testigos instrumentales para actos como matrimonios o testamentos, algo que facilita la rapidez en trámites personales sensibles.

El notario, además, refuerza su papel como primer consejero jurídico y garante de la legalidad. Y en un gesto importante de inclusión, la norma ordena el uso de formatos de lectura fácil para proteger a adultos mayores, personas con discapacidad y menores.

Su implementación apuesta por la modernización y fortalecimiento de la confianza institucional, aunque su éxito práctico deberá superar retos reconocidos como el acceso a la conectividad en el país y la necesaria capacitación tecnológica tanto de profesionales como de la población.

En definitiva, no solo constituye una nueva regulación para notarios; deviene herramienta para transformar la experiencia diaria de los cubanos, en tanto acerca la fe pública y la seguridad jurídica, con mayor prontitud y transparencia, a la vida de todos.