Bajo el resplandor de la llama eterna que Fidel encendiera el 17 de octubre de 1997 al recibir los restos del Che y sus seis compañeros de la gesta boliviana, el Mausoleo Frente de Las Villas abre sus puertas para acoger a otro de sus hijos. Este jueves, los restos mortales del Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, descansarán para siempre en este altar sagrado, junto a los 140 héroes y mártires que ya reposan en sus nichos.
Reday René Armas Álvarez, director del Complejo Escultórico Comandante Ernesto Che Guevara, describe con voz profunda el significado de este sitio, que atesora la memoria de valerosos hombres que entregaron hasta su último aliento por la libertad de Cuba.

«El Mausoleo Frente Las Villas nació el 8 de octubre del año 2009 y, precisamente, la llama eterna la encendió el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés en un acto presidido por el General de Ejército Raúl Castro», rememora.
El responsable del Complejo Escultórico subraya la modestia de Ramiro, quien siempre recordaba que «aquí había una sola llama, la que encendiera el Comandante en Jefe el 17 de octubre del año 1997». Ese gesto, según Armas Álvarez, «habla de fidelidad, habla de una continuidad».
La obra de dos arquitectos: un jardín a cielo abierto concebido como templo al valor

Concibieron los arquitectos Blanca Hernández Gibernau y Jorge Cao Campos este memorial como un gran jardín a cielo abierto, con la intención de que cada visitante se sienta inmerso en un entorno natural de recogimiento y reflexión, muy lejos del dolor y la tristeza.
Ellos mismos, quienes también proyectaron la Plaza, la Tribuna y el Museo del Conjunto Escultórico dedicado al Guerrillero Heroico, describieron su creación con un lenguaje profundamente poético, buscando transmitir la vida y la inspiración de los héroes allí honrados. Ese paisajismo memorial, estructurado en tres niveles escalonados, integra la vegetación con el simbolismo histórico y se convierte, por su propia esencia, en un templo al valor.
El recinto, ubicado en un área contigua al norte del conjunto principal, cuenta con 220 nichos a los que se accede mediante rampa o escaleras.

Su diseño parte de dos ejes fundamentales: el primero nace en el vial de acceso, en los niveles más bajos del terreno, y asciende hasta la plazoleta, donde se integra con el eje principal de la Plaza y el Monumento al Che; el segundo, perpendicular al anterior, atraviesa el centro del lugar y define su simetría.
Una hilera de palmas reales enmarca el camino hacia el Memorial, guiando visualmente a los visitantes.
En el eje central, entre las palmas y sobre el muro que las acompaña, se erige la réplica del Escudo Nacional fundido en bronce, junto a la frase que preside el sitio: «Unir es la palabra de orden, juntos estamos dispuestos a vencer o morir», recogida del Pacto del Pedrero, firmado el primero de diciembre de 1958.
Ese emblema y su mensaje resumen la esencia de lo que allí se conmemora.
Donde la historia florece
Este altar no es un sitio de duelo, enfatiza su director. «Es un sitio de compromiso, donde se aprende de la historia, donde usted puede buscar sus raíces y donde usted puede aprender más sobre un presente que se esclarece precisamente con las lecciones de un pasado para entender mejor un futuro», explica.

El diseño del jardín memorial, en sus tres niveles, incorpora elementos botánicos cargados de simbolismo.
«En el primero incluso están las flores que representan la parte autóctona de México, donde se entrenaron antes de venir para el Gramma, y esa es la flor Solange, que la vamos a encontrar también formando parte del diseño en la tribuna», detalla Armas Álvarez.
La media luz del amanecer o del atardecer, realzada por las múltiples luminarias que bañan el recinto, crea una atmósfera que el directivo califica como «espectacular», donde la hermosura del entorno se funde con el recogimiento.
El símbolo de la unidad cubana
El Mausoleo Frente Las Villas encarna, ante todo, la convergencia de fuerzas que hicieron posible la victoria. «En estos complejos tiempos que vivimos, la cohesión que se logra en el Pacto del Pedrero —que preside el lugar— nos recuerda que unir es la palabra de orden», afirma Armas Álvarez.
Ese llamado a la concertación cobra sentido al rememorar el instante histórico en que confluyeron el Movimiento 26 de Julio —que ya combatía en el Escambray—, el Directorio Revolucionario 13 de Marzo y la columna invasora que arribó luego de 46 días de épica hazaña desde el oriente hasta el centro de la isla.

«La exposición de “juntos luchar o morir” es una realidad tan tangible que se firma el primero de diciembre de 1958 y 27 días después, luego de una exitosa Campaña de Las Villas, están entrando en Santa Clara y comienza la batalla del 28 de diciembre al primero de enero de 1959», rememora.
El Mausoleo guarda a jóvenes de apenas 17, 18 y 19 años que ofrendaron sus vidas en aquel momento trascendental. Hasta ahora, 140 de los 220 nichos previstos albergan los restos de héroes y mártires, entre ellos generales, comandantes, coroneles, y adolescentes que no alcanzaron los 20 años.
Ramiro entre sus compañeros
El Comandante Ramiro Valdés Menéndez ocupará un nicho idéntico al de todos sus compañeros, en el nivel más elevado del Mausoleo, justo al costado de la Llama Eterna. «No hay diferencia alguna», asegura Armas Álvarez. «Está como uno más, como uno bien sencillo, como nos educó Fidel, dentro de ese grano de maíz».
El director evoca las numerosas visitas de Ramiro Valdés al Memorial: «Tuvimos la oportunidad de acompañarlo en estos últimos años que hemos estado cerca de esta responsabilidad. Llegaba lo mismo al atardecer que ya de noche o amaneciendo; eran horarios diferentes donde el ritmo de trabajo se lo permitía, pero nunca dejó de venir».
Armas Álvarez comparte una anécdota que revela la profunda conexión del Comandante con este lugar: «Cuando por asuntos de trabajo en un momento determinado se hacía difícil que él estuviera, alguien pensó en cambiar la fecha y se hicieron los ajustes pertinentes porque él recordó que siempre había traído a su compañero y que lo seguiría trayendo.
«Ramiro regresa una vez más, regresa y vive permanentemente entre nosotros, va a escribir una de las tantas páginas a las cuales nos acostumbró en vida, de sencillez, de altruismo, de patriota, de hombre fiel».
Un complejo en constante crecimiento
El Mausoleo Frente Las Villas constituye el quinto elemento del Complejo Escultórico Comandante Ernesto Che Guevara, que nació el 28 de diciembre de 1988 con la Plaza, la Tribuna y el Museo. Luego, el 17 de octubre de 1997, se inauguró el Memorial con la llegada de los restos del Che y sus compañeros. Finalmente, el 8 de octubre de 2009, se abrió este sitio.
«Fue precisamente Ramiro la persona en que la Revolución depositó la confianza para trasladar los restos de los compañeros y quien organizó todo el proceso a partir de la búsqueda, el hallazgo y el traslado», destaca Armas Álvarez.
Cada nueva etapa se ha sumado con el mismo espíritu de sencillez y homenaje a los caídos, enriqueciendo un conjunto que crece al compás de la historia.
La luz que nunca se apaga
El Mausoleo Frente Las Villas se yergue como un lugar donde «descansan los héroes de la Patria y la condición de héroes y mártires».

No es un sitio de lamento, insiste su director, sino de compromiso y aprendizaje.
La ceremonia de este jueves, en la que Ramiro Valdés Menéndez se unirá a sus compañeros de lucha, simboliza la continuidad de un legado que se materializa en cada flor, en cada nicho, en la Llama Eterna que ilumina el camino de quienes ofrendaron sus vidas por la libertad de Cuba.
«Es el lugar de la unidad, es el lugar del compromiso, es el lugar con esas frases y el escudo en bronce que nos recuerda precisamente lo más importante para nuestro país en los más complejos escenarios», concluye Armas Álvarez.
El Comandante de la Revolución, Ramiro Valdés Menéndez, retorna así al sitio que él mismo contribuyó a consagrar, para escribir desde la eternidad nuevas páginas en la historia de Cuba, junto a aquellos con quienes compartió la epopeya libertaria.
