En el contexto del Día del Trabajador Tabacalero, el reconocimiento llega a quienes han convertido esta unidad en parte de sus vidas.
“Ocho años siendo tabaquero. Me he sentido orgulloso de tener ese privilegio”, afirma Iván Navarro Molina, quien comenzó en la tabaquería con apenas 17 años.

Como él, muchos jóvenes encontraron aquí no solo una fuente de empleo, sino una profesión. “La primera semana sí es un poco complicado —admite—, pero cuando uno tiene interés en ese título de tabaquero, aprende rápido”.
Carmen Rosa Pérez García ha dedicado décadas al sector. “Desde el 86 he visto cómo la fábrica marcha adelante. He sido anilladora, actualmente clasificadora, auxiliar general, secretaria de sindicato y secretaria del núcleo del Partido. Quiere decir que tengo parte de mi vida aquí”.
Historias como la suya resumen el valor humano de varias generaciones que han compartido esfuerzos, aprendizajes y recuerdos.

Roberto Delgado Cuevas, asistente de dirección, aunque lleva poco más de un año, destaca los avances alcanzados por la unidad en las evaluaciones recientes:
“En el primer control integral de junio del pasado año obtuvimos 92 puntos. En noviembre llegamos a 93,5. Una buena calificación en avance”.
Yaima Molina Fernández, directora de la UEB, lleva más de dos décadas vinculada al sector. “Para mí, el trabajo con el tabaco ha sido algo fundamental. Empecé desde los 17 años. Me gusta el proceso productivo, estar en el área del tabaco. Es como una adrenalina que me faltaba”.

En el área de clasificación de capa, Teresa Madera también encuentra motivación diaria:
“Desde que vi el trabajo en el área de capa supe que eso era lo que me gustaba. Yo volvería a escoger el área de la capa porque realmente me gusta mi trabajo”.
Son hombres y mujeres que sostienen una tradición, donde el esfuerzo, la experiencia y el amor por el oficio marcan el ritmo de la producción tabacalera en Encrucijada.
