En tiempos como los actuales, su compromiso y su capacidad transformadora siguen marcando la diferencia.
Como alguien dijo una vez, en medio de este escenario, innovar no es un lujo ni un ejercicio académico, es una necesidad cotidiana.
Esa realidad ha forjado una cultura de la innovación. La Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores (ANIR) agrupa a más de 13 mil afiliados en toda la provincia y ha sido testigo de miles de soluciones presentes en todos los sectores de la vida económica y social de este territorio.
Como bien ha trascendido el innovador no espera condiciones ideales, trabaja con lo que tiene y su compromiso es con la solución, no con la queja.
Los tiempos difíciles que corren, también han obligado al movimiento innovador a repensar su accionar, hacerlo diferente por un camino que no ha estado exento de insatisfacciones, evaluadas en cada momento para impedir frenen muchas iniciativas y sostener su papel protagónico.
Desde el primero de octubre, atemperado a los momentos actuales, la Asociación desarrolla el programa de actividades en honor a los innovadores y racionalizadores, al tiempo de servir para evaluar lo hecho, lo pendiente y mirando hacia adelante.
Una jornada que tiene como colofón la décimo cuarta edición del taller que auspicia la cátedra honorífica del Che, fijado para el 31, con el tema central “Los innovadores cubanos y el centenario de Fidel”.
