Durante una reciente visita al lugar, pudimos apreciar que se tienen identificadas las debilidades y potencialidades en cada área, así como redefinida su rutina económico-productiva para avanzar en condiciones tan adversas.
Con el propósito de sortear el difícil escenario de contingencia ya incursionan en el cambio de la matriz energética con la propuesta de montaje de paneles.
Tras el golpe al llamado "oro dulce", al no poder realizar la zafra 2025-2026, la situación se torna más difícil y pasan a ocupar un espacio vital las soluciones innovadoras, algunas ancestrales, y la implementación de medidas creativas.
Y amén de la ayuda que representan, algunas no dejan de tener también sus limitaciones, como el uso de la tracción animal, donde se ha perdido esa cultura.
Lo cierto es que, aun cuando quedan reservas de eficiencia y creatividad, allí no flaquean los esfuerzos y se libra una batalla por la supervivencia e insisten en que el azúcar y la caña siguen siendo sus ejes estratégicos.
Una vez más, nos percatamos que la batalla no es solo por el azúcar, la caña y la alimentación, sino también por la identidad de una parte de la geografía villaclareña.
