Alguien comentó: periodista, ahí donde lo ve tiene 80 años.
Para mí fue un inmenso placer conversar con aquel señor, de ojos inteligentes y de rostro noble en el que lleva menos arrugas que edad, quien puso pausa a la vida de jubilado y no ha dejado de mantener su apuesta por el sector al cual le ha dedicado más de la mitad de los años que ha vivido.
Inició su quehacer en 1962 por el central "Braulio Coroneaux", en el municipio de Cifuentes, como ayudante en la actividad de mantenimiento, y prestó servicios en en el otrora "Batalla de Santa Clara", en Camajuaní.
La vida de este octogenario azucarero ha transitado por diferentes lugares, incluso hasta por Haití, donde también dejó su impronta.
Nos contó que su principal misión ahora es ayudar y aportar su experiencia para que la labor se haga con disciplina, calidad, eficiencia y en el tiempo previsto.
Actualmente, aporta sus conocimientos en el "Perucho Figueredo", un central que aún cuando no muele, se prepara su maquinaria para realizar producciones derivadas.
José Ramón, un azucarero que atesora una amplia trayectoria laboral, que se niega al descanso y siempre con su slogan de poder contar con él para cualquier tarea.
