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José Antonio y Mirta: el orgullo de servir al pueblo
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José Antonio y Mirta: el orgullo de servir al pueblo

Dalia Reyes Perera

Sábado, 31 Octubre 2026 04:29

José Antonio Pacheco ya peina canas, y tiene en su rostro las marcas del paso del tiempo, del trabajo, de una vida sacrificada. 

Pacheco, como muchas personas lo conocen, es delegado de la Asamblea Municipal del Poder Popular en Santa Clara desde 1995. Hace 30 años es la voz de su gente, los habitantes de la comunidad Los Sirios, muy compleja, con muchas problemáticas acumuladas, pero también con personas que cooperan, en medio de tantas adversidades, por el bien común. «Mi orgullo es atender al pueblo», confiesa.  

«Mi labor en la comunidad es apoyar, hacer trabajo político-ideológico con los electores, se trata de una comunidad compleja, difícil, donde residen personas con bajo nivel cultural, pero cuando conversas con ellas, entienden, se suman, hay iniciativas que impulsamos para mejorar la calidad de vida en nuestros barrios, y que se concretan por los electores; por ejemplo, con el concurso de todos se han arreglado los salideros de agua, una preocupación de los vecinos», nos explica. 

Cuando le preguntamos sobre las problemáticas que aquejan a sus conciudadanos y que generan planteamientos reiterados, no duda en afirmar que «hay insatisfacciones con el abasto de agua, hemos intentado arreglar con los vecinos las instalaciones para llevar ese líquido vital a muchos lugares, como el asentamiento del barrio conocido como ECOI 1, donde el agua les llega por pipa, pero es muy difícil. Otras problemáticas radican en el sistema de recogida de basura, hemos eliminado microvertederos, hemos trabajado en la desobstrucción de cañerías, los vecinos arreglan los registros, es decir, la comunidad trata de resolver el problema, siempre apoya». 

La labor con los jóvenes es imprescindible, reconoce José Antonio, quien puntualiza: «las nuevas generaciones merecen una atención especial, organizamos actividades deportivas, también ofertas culturales en la Casa de Cultura, asimismo ampliamos, con el escuerzo de todos, las instalaciones de la Escuela Primero de Mayo, centro insigne, allí construimos dos aulas, de igual manera nos vinculamos a los combatientes, y atendemos de manera especial a las personas que viven con discapacidad», agrega.

El enfrentamiento al delito es otra de las preocupaciones del barrio, por eso, para Pacheco, sumar voluntades, unir, es la palabra de orden. 

En su diálogo recalca las acciones del Grupo de Trabajo Comunitario, «visitamos los consultorios médicos de la familia, dialogamos con los doctores y las enfermeras, hoy recuerdo cuánto hicimos en tiempos de la COVID junto a las organizaciones del barrio, los Comités de Defensa de la Revolución, la Federación de Mujeres Cubanas, hoy nos enfocamos en el fortalecimiento de la unidad, en cuanto a la defensa, tenemos Brigadas de Producción y Defensa y formaciones especiales. Con los trabajadores sociales hicimos el censo de las personas y familias en situación de vulnerabilidad, sin olvidar nuestra mirada a la situación de los adultos».

Pacheco no descansa, y hoy, cuando se viven momentos muy complejos es permanente, es constante, «a cualquier hora atiendo a las personas, mi orgullo es atender al pueblo, conversar con mi gente, hay que llegar a los lugares y preguntar qué problema tiene cada persona, cada familia, y me hace feliz ver que las personas agradecen».  

Así es José Antonio Pacheco, el delegado que hace tres décadas representa a su comunidad Los Sirios y hoy asegura con una convicción que nace del alma: «mi orgullo es atender al pueblo».  

Mirta Margarita: el delegado es la fuerza del pueblo en la comunidad 

Mirta Margarita Díaz Upierre es delegada de la circunscripción 111 del Consejo Popular Camacho-Libertad de Santa Clara. 

Hace 26 años sus vecinos la eligieron para esa tarea difícil, pero hermosa. A la vuelta de más de dos décadas, Mirtica asevera que el delegado representa la fuerza del pueblo en la comunidad.  

«Ser delegada del Poder Popular es un gran reto, he dedicado estos 26 años a atender al pueblo, sus preocupaciones, sugerencias, ello ha significado compartir con una comunidad que no deja de tener sus problemáticas, y que si no fuera por los electores principalmente y el respaldo de las organizaciones y factores del barrio (CDR, FMC combatientes, núcleos zonales del Partido), no hubiera podido asumir tantas tareas al frente de esa circunscripción; por carencias que sufrimos en estos pues hay  planteamientos que se resuelven con el esfuerzo de los electores».  

Mirtica está al tanto de los problemas que más preocupan a sus electores.  

A propósito, refiere que «entre las problemáticas mayores que tenía esta comunidad es que la Carretera de Malezas era la única entrada que no tenía sus aceras hechas, y le dimos solución; además, tuvimos una cisterna contaminada, la cual abastece con otra, a quince edificios de la localidad; pero con el apoyo de la Constructora Militar se pudo dar respuesta a ese planteamiento, también tenemos problemas con las aguas albañales. Hoy la problemática más grande es el abasto de agua, debido a la falta de fluido eléctrico. Por otra parte, hacemos llamados a la población para enfrentar las indisciplinas sociales, sobre todo para erradicar la colocación de los desechos sólidos en sitios inapropiados», explica. 

Hoy las misiones son muy grandes en medio de un escenario muy complejo, muy difícil, cuando se precisa del concurso y la solidaridad de todos. 

«Contamos con el grupo de trabajo comunitario en la circunscripción, tenemos el Proyecto “Obra y vida de Fidel”, en coordinación con la sede pedagógica “Félix Varela”, también efectuamos actividades relacionadas con el programa Mi barrio por la Patria y ya estamos enfrascados en la realización de actividades comunitarias, políticas, culturales, deportivas y con el Círculo infantil “Los guerrilleritos”», refiere Mirtica.  

Para ella no hay imposibles, cada día es un reto, una oportunidad.  

Por eso asevera, convencida del amor que siente por la tarea que desempeña: «lo más difícil es no poder lograr la solución definitiva a un grupo de problemas de la comunidad, y que muchas veces no podemos resolverlos por déficit de recursos; y lo más bonito ha sido atender a la población, escuchar a las personas, preocuparnos por sus problemáticas y yo diría también, el intercambio con la población, aprender del pueblo, siempre tenemos que aprender del pueblo, porque el delegado solo no triunfa, tiene que trabajar con el respaldo de todas y todos».

Y concluye: «Esta es una labor bonita, muy sacrificada, pero sacamos muy buenas lecciones de aprendizaje, creo que somos mejores seres humanos cuando estamos cara a cara junto a la gente que nos acompaña cada día, el delegado es la fuerza del pueblo en la comunidad». 

Así es Mirta Margarita Díaz Upierre, una mujer que hace más de veinte años camina por su comunidad, latiendo con el corazón de sus vecinos.