Los comentarios de sus amistades y familiares no hicieron flaquear a Jenifer. Su autodeterminación la llevaron junto a otras seis jóvenes villaclareñas a vivir la experiencia del Servicio Militar.
Ni el cansancio provocado por las fuertes rutinas de ejercicios hizo desistir a esta joven del centro de Cuba. En esos momentos, la familia constituyó el impulso necesario para seguir.
Las siete jóvenes insertadas en el Servicio Militar Voluntario Femenino se han convertido en una gran familia.
