Sobre preocupaciones, certezas y trabajo sindical conversamos con la también especialista de Segundo Grado en Higiene y Epidemiología, Máster en enfermedades infecciosas y profesora auxiliar de la Universidad de Ciencias Médicas de la provincia.
— ¿Qué significa asumir esta representación tan singular, que además resulta un reconocimiento a su desempeño?
«Realmente, ser delegada directa al XXII Congreso de la CTC es un alto reconocimiento a mi trayectoria laboral. Implica ser la voz colectiva de un sector estratégico para la nación, trasladando sus planteamientos, inquietudes y las propuestas al máximo órgano de debate del movimiento sindical cubano. También significa asumir la responsabilidad de defender la unidad, el papel del sindicato en la defensa de las conquistas sociales y el perfeccionamiento del sistema de Salud Pública, siempre desde los principios de la Revolución Cubana y el legado de nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro, justo en el año de su centenario».
— Usted se graduó en el año 1983, es decir, más de cuatro décadas acumula ya como profesional de la salud y nueve de ellos dedicados a la labor sindical. ¿Cómo ha visto evolucionar las necesidades y los reclamos de los trabajadores?
«En mi experiencia, primero como epidemióloga dedicada a la promoción de salud y ahora como dirigente sindical de base, en relación a la evolución de las necesidades y reclamos de los trabajadores, te puedo comentar algo interesante. En la década del 90 hice una investigación de satisfacción en trabajadores de la salud y el mayor por ciento pedía que se mejoraran las condiciones de trabajo. Recuerda que ese era el período especial.
«En las recientes reuniones sindicales, cuando le pregunto a mis compañeros de trabajo, y te recuerdo otra vez que estamos en un período tan especial o más especial que aquel, porque las dificultades materiales que tenemos son muchas, los trabajadores, aunque son otros, siguen pidiendo lo mismo: que se les satisfaga mejor sus condiciones de trabajo, sus necesidades de recursos materiales, pero para trabajar y hacer mejor su trabajo».
— Doctora, me gustaría saber ¿qué la motivó a imbricar sus tantas responsabilidades como promotora de salud y docente con la defensa colectiva de sus colegas?
«Tengo 43 años de graduada como Licenciada en Medicina. De ellos tres los dediqué a la asistencia médica recién graduada, y los 40 restantes he estado inmersa en promoción de salud. De esos 40 años, 31 fui la jefa de departamento provincial de promoción de salud.
«Hace nueve años, cuando regresé de mi última misión, decidí ser especialista de ese departamento porque me gusta mucho lo que hago, y en esa ocasión mis compañeros me eligieron como secretaria de la sección sindical. Disfruto mucho mis funciones como dirigente sindical. Eso no lo puedo ocultar».
— Bueno, usted ha cumplido dos misiones internacionalistas, algo que muchos de sus compañeros del sector también han hecho. Desde esa experiencia, ¿cómo valora el papel del sindicato en la preparación, el acompañamiento y la protección a los trabajadores de la salud que salen a otros países?
«El papel del sindicato con los trabajadores que cumplen misión debe ser de acompañamiento, no solo del que sale a cumplir misión. También nos debemos ocupar de la familia que se queda aquí en Cuba, visitarla, estar al tanto de sus necesidades, invitarlo a compartir con sus compañeros de trabajo, tener en cuenta los cumpleaños, las fechas importantes, por ejemplo, Día de las Madres, Día de los Padres. Eso es una tarea sindical».
— Bueno, y ya que nos referimos a sus misiones internacionalistas, me gustaría que nos cite alguna experiencia relacionada con el derecho de los trabajadores en esos países que usted conoció en contraste con el nuestro.
«He cumplido dos misiones, primero en Guatemala y después en El Salvador. Interesante te puedo contar que me llamó mucho la atención cuando mis compañeros de trabajo se enfermaban, no podían tener certificado médico para reposar su enfermedad, ellos no cobraban nada, nada en ese tiempo.
«Tenían derecho en uno de los dos países a estar tres días en su casa de reposo, pero después tenían que incorporarse y hay enfermedades que duran más de tres días. Y mi preocupación era, primero, la salud y el bienestar de esa persona, y en segundo lugar, que muchos padecían enfermedades infectocontagiosas. Al incorporarse nos podían contagiar a todos. Este proceder iba en contra de los conocimientos científicos que ya tienen la salud en el mundo».
— Doctora, si le preguntara por tres propuestas o problemáticas concretas que usted, como delegada directa al XXII Congreso de la CTC va a defender con más fuerza, ¿cuáles serían?
«Mis tres propuestas serían, en primer lugar, denunciar el cruel bloqueo al que nos tiene sometido el gobierno de Estados Unidos. Los cubanos vivimos hoy una escasez cruenta de medicamentos y no profundizo en todos los problemas del sector salud, porque la población y todos los trabajadores la conocemos, la vivimos y la sufrimos.
«En segundo lugar, exigiría con mucha fuerza que se cumplan los convenios colectivos de trabajo en cada centro de trabajo, que se respete ese convenio. Es una forma de respetar también a los trabajadores y sus necesidades.
«Y en tercer lugar, manifestaría la importancia de la unidad. Debemos en estos momentos estrechar aún más la unión entre la administración, el Partido y el sindicato. Son momentos de resolver los problemas, de buscarles solución. Siempre escuchando el criterio de los trabajadores, donde hay mucha experiencia acumulada y se tiene que aprovechar en estos momentos difíciles».
