Porque hay hombres que hasta después de muertos dan luz de aurora, los miembros de la Sociedad Cultural José Martí en Villa Clara iniciaron un amplio programa de actividades para honrar al Apóstol en el aniversario 131 de su caída en combate en Dos Ríos, justamente el 19 de mayo de 1895, cuando en la manigua redentora se libraba la Guerra Necesaria.
Así lo afirma el profesor Leonardo Pérez Leyva, presidente de esa organización en nuestro territorio, quien anunció una conferencia especial sobre los estrechos vínculos entre el pensamiento del Apóstol y el Comandante en Jefe Fidel Castro este 19 de mayo, que tendrá como sede la Sala Caturla, de la Biblioteca Provincial Martí, en Santa Clara.

La jornada de homenaje al Maestro se vincula con el programa de tributo al líder de la Revolución Cubana en su centenario y se extenderá durante todo el año, con propuestas ya previstas hasta el mes de junio.
La participación de los afiliados en el Desfile por el Día Internacional de los Trabajadores, el tributo a Celia Sánchez Manduley en el aniversario 106 de su natalicio el pasado 9 de mayo, forman parte del programa de las actividades, mientras que ya fueron recepcionados los trabajos que se presentarán al Octavo Taller provincial de jardines, bosques y huertos martianos con el tema "Martí, Fidel y su amor por la naturaleza".
También los profesores Adolfo Enrique Rodríguez Cima y María Antonia Cardoso Lima, investigadores e integrantes de la directiva de la Sociedad Cultural José Martí en nuestro territorio, protagonizaron la Peña Martiana con una conferencia en torno a la caída del Héroe Nacional en Dos Ríos y la vigencia de su ejemplo.
Para el mes de junio hay otras iniciativas que contribuyen a dialogar, en los tiempos actuales, sobre la necesidad de beber en el ideario martiano como una luz para emprender las luchas de estos tiempos.
MARTÍ, LA BRÚJULA NECESARIA PARA SALVAGUARDAR LA PATRIA
En los tiempos tan duros que vivimos, el legado martiano es faro que nos guía en el empeño sagrado de defender la Patria. Al conmemorar el aniversario 131 de su paso a la inmortalidad, con su caída en Dos Ríos en nombre de la independencia de su amado país, el Apóstol de la independencia de Cuba está más vivo que nunca, aseguró la profesora y Máster en Ciencias María Antonia Cardoso Lima, investigadora e integrante de la directiva de la Sociedad Cultural José Martí en Villa Clara.
«José Martí dijo: la muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida, se ajusta a su ejemplo, a la vigencia de la vida de José Martí», expresó.
De acuerdo con la investigadora, nuestro Héroe Nacional nos enseñó que la vida es útil, si se entrega por un ideal mayor.
«José Martí nos enseñó que la lucha por el cumplimiento del deber puede acarrear la muerte, y que ningún gran beneficio se adquiere sin gran costo, pero también advirtió que quien muere; si muere donde debe, sirve. En su lucha por el bien, en su batalla por Cuba, por América, salió al encuentro de la muerte necesaria, su ejemplo fue simiente y ese ejemplo está en las luchas del pueblo cubano, desde la seudorrepública con figuras como Rubén Martínez Villena y Julio Antonio Mella, con los jóvenes que atacaron el Cuartel Moncada en 1953 en Santiago de Cuba, y no dejaron morir al Apóstol en el año de su Centenario, recordemos que Fidel en el juicio dijo: traigo en el corazón las doctrinas del Maestro y en el pensamiento las nobles ideas de todos los que han muerto por la libertad de la Patria, ahí, en esas enseñanzas, en ese legado, está Martí».

Y es que Martí sigue siendo la brújula necesaria para entender que la Patria es ara y no pedestal, cuando un pueblo está decidido a salvaguardar su autonomía e independencia.
Por eso, María Antonia Cardoso Lima, ferviente martiana asevera «hoy nosotros, martianos, fidelistas estamos decididos a defender la Patria, porque él nos enseñó que es un deber y que es preciso hacerlo todo por impedir que el imperialismo se apodere de nuestra Patria, somos vencedores de dificultades, así nos enseñaron Martí y Fidel; el Che dijo que Martí murió por la independencia y recordaba que, aun cuando los cubanos que lucharon en la última etapa de la liberación no habían nacido, ya Martí había muerto por la libertad».
Más adelante la profesora ratificó «Martí está vivo, como él le dijo a la niña María Mantilla que estaría vivo si nos ponemos la mano en el corazón y decimos que está entre nosotros; hoy podemos asegurar que él está más vivo que nunca cuando nuestra Patria está en peligro, por eso ahí estaremos los fidelistas, martianos, revolucionarios, para defender esta Revolución que es del pueblo cubano, y se ha hecho con todos los esfuerzos de sus hijos», concluyó.
DOS CUBANOS GRANDES ENLAZADOS POR UN MISMO SENTIMIENTO: EL AMOR A LA PATRIA
Muchos son los puntos de contacto entre el pensamiento martiano y de Fidel, justamente cuando evocamos las enseñanzas del más universal de los cubanos a 131 años de su caída en combate en Dos Ríos, como precursor de la Guerra Necesaria, explica el profesor y Máster Adolfo Enrique Rodríguez Cima, investigador e integrante de la directiva de la Sociedad Cultural José Martí en Villa Clara.
«En primer lugar, porque Fidel fue el mejor discípulo de Martí, supo elevar hasta puntos culminantes las ideas fundamentales que marcaron su pensamiento e hizo realidad esas ideas», consideró.
De acuerdo con el profesor, hay nexos muy fuertes entre el ideario de nuestro Apóstol y el Comandante en Jefe «en primer lugar, la forma en la cual ambos concibieron la Revolución como un proceso convulso, que tenía que generar una transformación y ver, además, esa Revolución como un hecho cultural en sí, que cambiara, movilizara a las masas y las convirtiera en protagonistas de sus beneficios e intereses».
La eticidad de ambos cubanos grandes es otro rasgo que los une, pues, «tanto en José Martí como en Fidel Castro está presente una ética en todos los marcos, desde la conducta humana y los trasciende en una manera de hacer política», afirmó.
Asimismo, ambos entendieron el peligro que implica el imperialismo norteamericano para nuestras tierras del Sur, ya que, «en ambos está presente el antimperialismo, vieron las diferencias entre la América nuestra y la que no es nuestra, la que nació del arado y la que nació del perro de presa, y cómo el imperio que busca la manera de convertirse en hegemónico, ha tratado de convertir la América Latina y el Caribe en su traspatio para ejercer sus influencias», recordó Rodríguez Cima.

Una patria con la unión de todas las cubanas y cubanas es otro eje transversal del pensamiento martiano y fidelista y en ese sentido, advierte el investigador «ambos concibieron en su quehacer una república democrática con todos y para el bien de todos, como un primer peldaño para garantizar el equilibrio del mundo, como nos enseñara Martí, y que Fidel convirtió en una definición clave para entender la necesidad de cambio que se genera en el mundo en el cual vivimos».
Y enfatizó: «El hecho de tener la justicia social como bandera clave del pueblo, como ejercicio de un poder sustentado en una Constitución que tenga el respeto a la dignidad de los hombres como el rayo focal de cada uno de sus actos, y finalmente como cuestión clave, la confianza en el pueblo y en el género femenino, ya que para ambos la mujer se convirtió en un factor clave en la Revolución para llevar a cabo, desde su ternura y espiritualidad, el cambio que debía producirse en nuestras dolorosas repúblicas de América y que tenía que ser un cambio no sólo en la forma, sino basado en la espiritualidad».
A 131 años de la caída en combate del Apóstol de la independencia de Cuba, ahí están, vigentes y necesarios, como una luz de aurora, los nexos inquebrantables entre el pensamiento y la obra de dos cubanos grandes: José Martí y Fidel Castro.
