Lidia Esther Collado Cabañín, jefa de la sala, declaró a la ACN que el equipo se involucra tanto con los pacientes que “después de que regresan al hogar, queda un lazo emocional y se visitan una o dos veces a la semana, sobre todo cuando se trata de padecimientos crónicos que ameritan cuidado diferenciado”.
Yusiley Marcelo Harman, vicedirectora de Asistencia Médica del hospital, destacó que esta continuidad en la atención es distintiva de la medicina cubana: “No nos desentendemos del niño cuando sale del hospital, sino que mantenemos la vinculación con la zona primaria de salud, y apoyamos con materiales y asesoría cuando lo necesitan”.
Collado Cabañín explicó que, a pesar de que el sistema del Médico de la Familia es robusto, el equipo hospitalario también apoya a los padres después del alta, pues hacen seguimiento para brindar sondas de aspiración de las mucosas, tramos de gomas y materiales afines, porque muchos de los niños necesitan de estos insumos evitar complicaciones.
Realmente el esfuerzo del país resulta considerable, sobre todo si se tiene en cuenta que el bloqueo de los Estados Unidos contra Cuba no distingue entre lo que afecta a un bebé y al gobierno de la isla, al que supuestamente van dirigidas las medidas genocidas de asfixia económica, comentó.
Señaló, además, que el enfoque humanizado se extiende a todos los pacientes de la sala; el personal celebra cumpleaños, trae regalos y comparte momentos de alegría con las familias, creando un ambiente de contención que facilita la recuperación y el aprendizaje de los cuidados.
La comunicación entre la atención secundaria (hospital) y la atención primaria (consultorios médicos) se mantiene activa después del alta; cualquier cosa que los niños necesiten, el hospital sigue apoyando, garantizando una red de cuidados continua y coordinada, aseguró.
El modelo de atención centrado en la familia y la continuidad de los cuidados deviene política del sistema de salud cubano, reconocido internacionalmente por su humanismo y eficiencia; en Villa Clara, este enfoque se ha implementado con particular éxito en el programa de cuidados paliativos pediátricos.
