De las tantas virtudes de Fidel, su poder de comunicación para transmitir ideas, para convencer, para explicar proyectos nuevos y sumar, fue quizás de los atributos mayores del Comandante en Jefe que lo convirtieron en uno de los estadistas más importantes del Siglo XX, un rasgo que reconocieron sin discusión, tanto amigos como enemigos.
Así opina la Máster en Pensamiento Filosófico Latinoamericano Alicia Acosta Olalde, profesora de Historia de la Universidad Central “Marta Abreu” de las Villas y Presidenta de la Cátedra Honorífica para el estudio del pensamiento y la obra de Fidel Castro.
«Su forma de dirigirse a las personas, al pueblo, ahí está el éxito de su poder de convencimiento, y ahí está lo que él logró en la formación de la cultura política de las cubanas y los cubanos para comprender la revolución», considera.
Su sola presencia física, esa magia de Fidel para conversar, hablar, escuchar, lo hizo convertirse en un ídolo querido por millones de personas, afirma la profesora, quien asevera que el Comandante lograba «el diálogo vivo con las personas, podía ser una gran concentración como sucedió en las Declaraciones de La Habana, una consulta popular, era la democracia directa, era cautivador, por ejemplo, cómo manejó los auditorios, cómo hablaba de un misma tema pero de acuerdo a sus públicos, como la Reforma Agraria, esa medida radical él la explicó de maneras diferentes para que pudieran comprenderlo, a los campesinos, los universitarios, incluso, trabajadores de una compañía petrolera que estaban en huelga, y es que él vinculaba sus ideas con el Programa del Moncada, la Historia me absolverá con los proyectos de la Revolución».
Jamás abandonó esos métodos de comunicación que hicieron invencibles sus ideas, era un líder que hablaba con las masas como dos interlocutores que construyeron juntos un proyecto.

«Y esta labor de convencimiento a través del diálogo y la ejecutoria de una obra lograda, así logró el apoyo del pueblo, que la gente lo siguiera, y se identificara con él, Fidel le hablaba a la gente, también avisaba sobre los problemas que podían presentarse, los errores, los éxitos, reconocía las equivocaciones, como se vio en sus discursos cuando la zafra del 70, los jóvenes no pudieron verlo en actos, eventos, Congresos, en grandes concentraciones, en recorridos después de un ciclón, esas enseñanzas hay que mostrarlas, recordarlas, utilizarlas como herramientas hoy», dice la presidenta de la Cátedra Honorífica para el estudio del pensamiento y la obra de Fidel Castro en la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas.
Entre tantos instantes clímax, la profesora Alicia Acosta se refiere a dos momentos trascendentales en la vida de Fidel como un gran comunicador por excelencia: el discurso en el Aula Magna de la Universidad de la Habana el 17 de noviembre de 2005, donde habló con los jóvenes del futuro del país y acerca de la necesidad de defender el proyecto social, y el 30 de septiembre de 1996 en la Plaza del Che en Santa Clara, donde los villaclareños se concentraron luego de una convocatoria de solo horas, allí todavía se recuerda una mujer que portaba un cartel: “Fidel, habla, te necesito”.
Al respecto señala: «lo de Santa Clara fue grandioso, hacía mucho tiempo que no había visitas de Fidel en esta provincia, y quedó demostrado su poder de convocatoria, en solo horas llenó la Plaza santaclareña, eso demostraba las ansias de las personas de escucharlo, la confianza en el líder y en cuanto al discurso en la Universidad, muchas personas lo califican como su testamento político, como su legado».
A Fidel siempre hay que volver como una lección que nunca termina, dice la experta, quien es rotunda, porque de acuerdo con sus criterios «el acercamiento a Fidel no puede ser solo repetir sus frases, sino estudiarlo, asimilarlo, perpetuar sus enseñanzas».
Hoy más que nunca urge salvaguardar el pensamiento de Fidel, concluye la Máster Alicia Acosta, quien finaliza con un concepto: «No podemos retroceder en principios fundamentales, si retrocedemos en la justicia social, se afecta a ese pueblo que apoyó a la Revolución. Fue el revolucionario más grande del pasado siglo, él pudo hacer una obra, por supuesto, está el pensamiento de Martí, nuestro Héroe Nacional, que fue el gran precursor, pero Fidel pudo hacer una obra».
