Durante la conmemoración se destacó el legado de Fidel Castro, impulsor de un programa concebido para acercar la atención social a las comunidades y responder a necesidades concretas de la población.
La directora municipal de Trabajo y Seguridad Social, Carmen Pérez del Barrio, resaltó que el trabajador social no se limita a identificar carencias o gestionar recursos, sino que desempeña una función esencial de acompañamiento, escucha y orientación.
La realidad actual otorga una responsabilidad mayor a estos profesionales. Las dificultades económicas, la escasez y las carencias que enfrentan numerosas familias demandan una atención social cada vez más cercana, sensible y efectiva.
En ese escenario, el trabajo social adquiere una dimensión que trasciende la asistencia material. Cuando los recursos son limitados, la escucha, la orientación, la gestión y la capacidad de acompañar también constituyen formas concretas de protección.
Durante la jornada se insistió en la necesidad de fortalecer esa vocación de servicio y mantener una mirada humana ante cada caso, entendiendo que detrás de una necesidad existe una persona, una familia y una historia que requieren atención.
El aniversario 26 del Programa de Trabajadores Sociales fue, así, más que una fecha conmemorativa: una oportunidad para reafirmar el compromiso con quienes necesitan apoyo y recordar que, aun en tiempos difíciles, la sensibilidad y la responsabilidad social no pueden ponerse en pausa.
