Y aun cuando se presentan oportunidades para mejorar su producción, la economía cubana enfrenta un contexto complejo debido a la falta de divisas y a las restricciones de comercio que limitan el acceso a insumos básicos.
A fin de paliar tal situación, se traza esta estrategia, del esquema cerrado, donde la producción de tabaco fue pionera y hasta la fecha ya abarca casi un centenar de ellos.
Sin embargo, el esquema cerrado en divisas que rige las transacciones en esta actividad, digo carbón vegetal, no está exento de dificultades e insatisfacciones de los productores.
No todo es color de rosa. Cuando la miramos por dentro, no goza de esa salud que a veces se transmite, en particular dentro del sector agroazucarero, dado a factores objetivos y subjetivos.
Ante el rechazo de muchos productores por no apreciar sus ventajas inmediatas, se impone llevar a cabo saneamiento de los métodos de persuasión y con resultados concretos que podrían transformar esa visión, pues todavía se aprecia cierta burocracia y otras zancadillas que complican el esquema.
Por eso es que muchos de esos productores de carbón vegetal optan por venderlo en moneda nacional, les ofrece mayores ventajas e ingresos.
En conclusión, esquema cerrado en divisas, una buena idea que forma parte de la necesidad del país de diversificar la economía y generar ingrersos, pero se hace también necesario revisar cómo hacerlo más atractivo, como el desarrollado en el tabaco, pues el carbón vegetal podría no solo convertirse en una fuente estable de ingresos, sino también en un modelo de desarrollo sostenible en el contexto de nuestra economía.
