A juicio de Liudmila Domínguez Rodríguez, quien guía los destinos de este incansable movimiento de hacedores, son hombres y mujeres que han convertido la innovación en una herramienta cotidiana para sustituir importaciones, recuperar equipos y optimizar procesos y desde sus diferentes centros de trabajo aportar soluciones creativas a los problemas de la producción y los servicios.
Liudmila informó que la edición de este año se desarrollará bajo condiciones que sus propios protagonistas califican de “excepcionales”. La crisis energética, las limitaciones financieras y el recrudecimiento del bloqueo económico imponen restricciones que han obligado a repensar las formas de celebrar y, sobre todo, de innovar.
Por lo que este octubre no será igual a otros. Aun cuando dispondrán de menos recursos, no faltará la motivación, acotó, y seguidamente apuntó que la innovación surge precisamente de la necesidad, por tanto, el territorio nunca ha tenido tanta urgencia como ahora y la asociación se ha tenido que reinventar.
«Este año, coincidiendo con sus cinco décadas de vida canalizando las ideas y soluciones de los trabajadores para el desarrollo económico y tecnológico del país, la cita adquiere matices singulares debido al complejo escenario económico y social que atravesamos, por lo que más que nunca, la jornada será un homenaje a la capacidad de resiliencia de nuestro pueblo», comentó para CMHW Liudmila Domínguez Rodríguez, presidenta de la ANIR en Villa Clara.
