Sobre este tema conversé con la Doctora Idamis Fernández Jure, directora del Banco de Sangre de este territorio al centro de la isla.
Manifestó que ahora acuden a la entidad donantes familiares y voluntarios, acción que valoró de vital, para rescatar la vida de no pocos pacientes tributarios de la transfusión sanguínea.
Explicó que la provincia tiene varios centros y programas que la necesitan, entre ellos figura el materno-infantil. Los niños o adultos con enfermedades oncohematológicas, los pacientes de esta y de otras provincias centrales operados en el Cardiocentro "Ernesto Che Guevara" de Santa Clara, así como los tributarios a la neurocirugía, por citar algunos.
Me comentó que, a pesar de la actual situación que vive el país, en estos momentos tienen todos los recursos necesarios para la extracción o proceso de la sangre.
El pasado año no pocos organismos llegaron a la unidad para donarla y «le estamos muy agradecidos», señaló.
Entre ellos, trabajadores de ETECSA, centros educacionales, organizaciones políticas y de masas como la Unión de Jóvenes Comunistas, así como oficiales o trabajadores de unidades militares.
Y cuando la doctora me explicaba, pensé en lo hermoso del proceder, porque la vida de los humanos puede variar en un segundo.
¿Cuántas veces de pronto ocurre un accidente, o requiere de urgencia una gestante, un bebé y otras personas?
Medular la acción de diversos organismos. Cada hombre o mujer que dona su sangre impulsa la vida, devuelve la sonrisa al enfermo y a su consanguíneo. El donante no lo conoce pero de seguro le place que su sangre está en la sonrisa de ese bebé que egresó con salud del Pediátrico.
Pienso que de manera indirecta forma parte de ese equipo profesional de médicos y enfermeros, pues también defendió y venció la batalla por la vida. Porque la sangre donada de manera voluntaria, esconde nombre, pero tiene corazón.
