Una calle en mal estado, una comunidad que espera por el agua o una familia que lleva meses buscando cómo reparar su vivienda. Son preocupaciones que forman parte de la vida cotidiana de los remedianos y que, en muchas ocasiones, llegan primero al delegado de la circunscripción. Allí comienza una relación que cumple 50 años en el municipio: la que vincula a los electores con sus representantes en los órganos del Poder Popular.
La fecha invita a recordar a quienes asumieron las primeras responsabilidades, pero también a mirar el presente. Porque la historia de una institución no se cuenta únicamente a través de sus fundadores, sus dirigentes o las etapas que ha atravesado. También está en las respuestas que ofrece hoy a quienes acuden a ella.
En Remedios, la conmemoración encuentra así dos asuntos inseparables: la memoria de cinco décadas de trabajo y los desafíos que todavía esperan solución.
Una historia que comenzó en 1976
Lilian Rojas Barrios, presidenta de la Asamblea Municipal del Poder Popular en Remedios, recordó que la experiencia desarrollada en Matanzas entre 1974 y 1976 constituyó un antecedente del sistema que se extendería después al resto del país.
La nueva división político-administrativa y la Constitución de 1976 sentaron las bases para la institucionalización de los órganos del Poder Popular. El 2 de diciembre de ese año quedó constituida la primera Asamblea Nacional del Poder Popular.
Según explicó Rojas Barrios, la organización del sistema estableció una estructura que parte de la elección de los delegados de circunscripción y se articula mediante las asambleas municipales hasta llegar al órgano legislativo nacional.
En Remedios, la primera Asamblea Municipal quedó constituida el 31 de octubre de 1976. Raúl Santos Cámara asumió la presidencia y René García Borroto, la vicepresidencia. El nombre del secretario de aquella primera etapa debe confirmarse antes de la publicación.
Santos Cámara permaneció al frente de la institución durante cinco mandatos, de acuerdo con los datos aportados para este trabajo. Rojas Barrios recordó, además, a quienes asumieron esa responsabilidad durante el Período Especial, una etapa que calificó de muy difícil para el país.
Entre los nombres que merecen permanecer en la memoria local mencionó a Amado Carlos Miguel, delegado fundador que representó a su circunscripción rural hasta que los problemas de salud le impidieron continuar.
El aniversario permite recuperar esas trayectorias, muchas de ellas vinculadas a años de trabajo comunitario que no siempre quedan recogidos en documentos o reseñas históricas.

Los delegados que permanecen cerca de sus comunidades
La presidenta de la Asamblea Municipal destacó también a representantes que han sostenido durante años el vínculo con sus electores.
Entre ellos mencionó a Bárbara María Hernández, presidenta del Consejo Popular General Carrillo, con más de 15 años de labor, y a Tomás Ramos, delegado de la circunscripción 47, en Pueblo Nuevo, situado a unos 40 kilómetros de la cabecera municipal.
Ramos es campesino y preside una cooperativa de créditos y servicios (CCS), desde la que contribuye a la producción de alimentos. Su caso refleja una realidad del trabajo comunitario: en algunos territorios, la labor del delegado transcurre en estrecha relación con las actividades económicas y las necesidades materiales de la población.
Rojas Barrios se refirió asimismo a un joven delegado vinculado a la producción tabacalera, actualmente diputado, a quien reconoció por sus donaciones a centros sociales y a personas en situación de vulnerabilidad.
Son ejemplos de una labor que no se limita a participar en las sesiones de la Asamblea. El contacto con los vecinos, la atención a quienes atraviesan mayores dificultades y el seguimiento de las inquietudes de cada circunscripción forman parte de las responsabilidades que dan sentido a esa representación.
Sin embargo, la disposición individual de los delegados convive con dificultades que muchas veces superan sus posibilidades de actuación.
Los problemas que llegan a la Asamblea
Cuando se habla de los planteamientos de la población, el balance deja de ser exclusivamente histórico. La recogida de desechos sólidos figura entre las preocupaciones recurrentes, junto con los precios y la comercialización de los alimentos, el abasto de agua, la reparación de viviendas y el estado de los caminos.
La situación del suministro de agua afecta a comunidades como Zulueta. En otros lugares, el deterioro de los viales dificulta el tránsito, como ocurre en el acceso a María Luisa. A esas demandas se añaden las limitaciones para conseguir materiales de construcción y las dificultades del transporte público, afectado por la situación energética y la falta de combustible.
Rojas Barrios reconoció que la compleja situación económica del país y las restricciones energéticas condicionan la capacidad de respuesta del municipio. Algunos de estos problemas requieren recursos que no están disponibles en el territorio o dependen de organismos de otras instancias.
La explicación permite entender parte de las dificultades, pero no elimina la preocupación de quienes esperan una solución. Para una familia que necesita agua, para el vecino que transita a diario por un camino deteriorado o para quien lleva tiempo esperando una respuesta sobre su vivienda, el problema sigue presente mientras no cambie su situación.
En ese punto se encuentra uno de los principales retos del Poder Popular en el municipio: conseguir que las gestiones se traduzcan en resultados y que, cuando no sea posible resolver un planteamiento de inmediato, la población conozca qué se ha hecho, qué obstáculos existen y cuáles son las perspectivas.

¿Qué ocurre después de que el vecino plantea un problema?
Los mecanismos para atender las inquietudes de los electores están establecidos. Según explicó la presidenta, los delegados deben despachar semanalmente con sus electores, mientras que la dirección de la Asamblea da seguimiento a los planteamientos conforme a lo dispuesto en la Ley 132, De organización y funcionamiento de las Asambleas Municipales del Poder Popular y de los Consejos Populares.
El Consejo de la Administración analiza estas cuestiones en reuniones mensuales con sus directores, y la Asamblea Municipal evalúa los planteamientos cada trimestre. A esos espacios se suman los consejos populares, las visitas a las comunidades y el intercambio con la población a través de la prensa y las redes sociales.
Cuando la solución depende de una entidad que no pertenece a la estructura municipal, la gestión puede requerir el intercambio con la gobernadora provincial y otras instancias nacionales.
El procedimiento permite canalizar las demandas, pero no garantiza por sí solo que se resuelvan en el tiempo que necesita el ciudadano. Entre la presentación de un planteamiento y su respuesta pueden intervenir diferentes organismos, decisiones administrativas y disponibilidades de recursos.
Por eso, además de tramitar las solicitudes, resulta importante mantener informado al elector. Saber que un problema fue recibido es apenas el primer paso; conocer el estado de la gestión y las razones por las que no ha podido resolverse también forma parte de la atención que merece la población.
Rojas Barrios insistió en la necesidad de que los delegados permanezcan más cerca de sus electores, los acompañen en su vida cotidiana y presten especial atención a las personas más vulnerables.
Esa cercanía adquiere mayor importancia en un contexto en el que las dificultades materiales son numerosas y las soluciones no siempre llegan con la rapidez esperada. El delegado es, para muchos vecinos, el primer interlocutor al que pueden acudir. Su capacidad para escuchar, gestionar y explicar lo que sucede influye directamente en la confianza que depositan en la institución.
Las prioridades para los próximos años
De cara al futuro, la presidenta de la Asamblea Municipal señaló entre las prioridades mantener los logros alcanzados en la educación, la salud y el deporte; fortalecer la confianza de la población en sus delegados y en las direcciones del órgano; avanzar en la solución de los planteamientos pendientes mediante los planes de la economía; favorecer una mayor interacción entre los actores económicos del territorio e incrementar la producción de alimentos.
Son objetivos que deberán concretarse en medio de las limitaciones actuales. La producción local de alimentos, por ejemplo, está vinculada a una de las preocupaciones más sensibles de los hogares: el acceso a productos y sus precios. De igual manera, la solución de los problemas de infraestructura y servicios requiere planificación, recursos y coordinación entre las entidades responsables.
El desafío consiste en que esas prioridades no permanezcan únicamente en los documentos de trabajo. Para los electores, su alcance se hace visible en cambios concretos: un servicio que mejora, una gestión que avanza o una explicación que permite comprender por qué una respuesta se demora.
A medio siglo de la constitución de la primera Asamblea Municipal, Remedios cuenta con una historia de fundadores, delegados y dirigentes que han dedicado años al trabajo comunitario. Recordarlos es parte de la conmemoración. Examinar las dificultades actuales y buscar respuestas también lo es.
El aniversario del Poder Popular encuentra al municipio entre esos dos compromisos. El primero es con una memoria que merece conservarse; el segundo, con los remedianos que continúan presentando sus inquietudes y esperan que sean atendidas.
Cincuenta años después, la relación entre los electores y sus representantes sigue construyéndose en las comunidades. Allí, donde los problemas tienen nombres y consecuencias cotidianas, se hace más visible el alcance de la labor del Poder Popular.


