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Cátedra del Adulto Mayor en Villa Clara, 25 años de amor, fe y esperanza
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Cátedra del Adulto Mayor en Villa Clara, 25 años de amor, fe y esperanza

Roxana Soto del Sol / ACN

Jueves, 18 Junio 2026 16:13

A 25 años de su fundación, la Cátedra del Adulto Mayor de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas se erige como un faro de bienestar y formación continua, con una trayectoria ininterrumpida desde 2001 en la provincia con el índice de envejecimiento más alto del país.

Dos modalidades de estudio mantiene la institución para atender a los adultos mayores, el curso básico, que ofrece un programa de temas generales, y el curso continuante, destinado a quienes ya se graduaron del primero y reciben una atención más personalizada según sus necesidades psicoeducativas.

Para la doctora en Ciencias Soylen Fernández Fleites, presidenta de la cátedra, el objetivo fundamental ha sido contribuir al desarrollo y bienestar de los ancianos desde los principios de la educación continua, desde la visión de la tercera edad como una etapa más de la vida donde aún hay espacio para el aprendizaje y nuevas acciones que le otorguen sentido a la existencia. 

"Verlos hoy perseverantes, activos y tan llenos de vida nos colma de orgullo", expresó.

Nunca es tarde para aprender, afirmó Marta Anido Gómez Lubián, quien a sus 95 años es profesora fundadora desde septiembre de 2001 y ostenta los títulos de Hija Ilustre y Personalidad Distinguida de Santa Clara; al inicio, recordó, eran solo cuatro compañeros de distintas disciplinas —psicólogos, médicos y especialistas en cultura—, y hoy, tras 25 años, sigue convencida de que "nunca es tarde para aprender en la vida".

Miriam Enrique Pérez, coordinadora de una de las sedes en Santa Clara, confiesa que cuando le preguntan qué aprende en la cátedra responde con sinceridad que aprende a ser vieja, a ser humana"; para ella, el espacio se ha convertido en un diálogo horizontal donde todos comparten experiencias y vivencias, y el amor y la fraternidad son moneda corriente entre los participantes.

Los beneficios se reflejan en cada testimonio, Mirian Reina Casanova Arteaga, una de las recientemente graduadas, asegura que allí aprendió a vivir mejor, a ocupar el tiempo, a cuidar su alimentación y su patrimonio personal; mientras Juana María García Rodríguez califica acudir cada martes como "una bendición" que le permite salir de un mundo estrecho y seguir avanzando pese a la edad.

Este espacio no solo regala saberes, sino que teje redes de apoyo y pertenencia en un territorio que enfrenta el reto demográfico del envejecimiento poblacional; con sus cursos, sus profesores y alumnos que se convierten en una gran familia, demuestra que la tercera edad puede ser una etapa de plenitud, aprendizaje y aporte a la sociedad, como lo refrenda cada graduación, un acto de fe, amor y esperanzas.