El emblemático Café Literario, de la ciudad de Santa Clara, abrió sus puertas al taller Gastronomía sin límites, gracias a la gestión de la ACPDI en esta central provincia.
Así lo confirmó a nuestra emisora Alexander Reyes Barreto, administrador del Complejo Burguecentro, que incluye varias instalaciones gastronómicas, donde jóvenes con disímiles discapacidades intelectuales encontrarán, tal vez, la oportunidad de su vida: «Es una idea que abrazamos con el corazón. Aquí comenzarán a adiestrarse para su inserción social. Desde que la presidenta de la Asociación se acercó a nosotros, de inmediato abrimos nuestras puertas. Poseen nuestro respaldo total. En lo adelante, vamos a trabajar con el propósito de que puedan ser contratados en algún servicio y obtener ingresos propios».
Por su parte, Lídice Tomé Sánchez, presidenta de la ACPDI en Villa Clara, explicó que se trata de seguir tocando corazones:

«La voluntad de todos los trabajadores del Café es incondicional con nuestros muchachos. Ellos están felices. El taller empieza ahora, pero a largo plazo pudieran quedarse aquí, devengar un salario —ese es el sueño— y ayudar a sus familias. Esto es verdadera integración. Como dice el lema, que defendemos todos los días: ”Ellos quieren, pueden y lo hacen muy bien"».
La alegría de la joven Claudia Pérez Pérez, quien ahora ofrece la bienvenida a los asiduos al lugar lo dice todo: «Sí, yo quiero ser gastronómica como mi mamá. La Asociación es mi segunda familia y me siento muy orgullosa».
Y ante los nuevos retos en el Café Literario, asiente con seguridad: «Ajá, también voy a aprender aquí a desenvolverme en todo».

Le preguntamos cómo ofrecería la bienvenida al público, y nos respondió con una sonrisa: «Buenos días, ¿qué ustedes desean? Es un placer atenderles. Muchas gracias».
Marisol Fernández Medina, dependienta del Café Literario, suspiró más de una vez para ofrecer su criterio: «Trabajar con ellos, tener la oportunidad de enseñarles ha sido mágico, es muy bonito, siento que he aprendido también, sobre todo, de amor y de sueños, de qué sí se puede...», asegura.
El Dr. C. Karel Llopiz-Guerra, profesor investigador de la Facultad de Educación Infantil de la Universidad Central «Marta Abreu» de las Villas, explica que el proyecto propicia que estos adolescentes y jóvenes salgan de sus casas, se desarrollen libremente en la sociedad y puedan valerse por sí solos en un entorno laboral. «Este ejercicio les permite a ellos aprender la cultura del servir, los hace independientes y también derriba muchas barreras y estigmas que lamentablemente hoy persisten».
Así, el Café Literario de Santa Clara tiene otro sabor, uno muy especial, que va impregnado de fe y de esperanzas, que ofrece a los jóvenes villaclareños con discapacidad intelectual un lugar genuino para crecer, formarse y sentirse parte activa de la sociedad.
