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La doctora Lilian Lucía Mira Guzmán comparte con su esposo la vida laboral desde su graduación en el año 2024. Foto: Cortesía de la entrevistada.
La doctora Lilian Lucía Mira Guzmán comparte con su esposo la vida laboral desde su graduación en el año 2024. Foto: Cortesía de la entrevistada.

Cada paciente te enseña algo nuevo (+Audio)

Diurmy Llerena Siverio

Sábado, 25 Abril 2026 08:34

El mes de abril celebra a los jóvenes cubanos y la doctora Lilian Lucía Mira Guzmán es una de esas jóvenes. A poco menos de dos años de graduada, realiza su residencia en Pediatría y presta servicios en la labor asistencial a los más pequeños de casa. Su esposo, es parte indisoluble de la historia, pues juntos comparten labores domésticas y profesionales.

Periodista: Doctora, usted y su esposo se conocieron durante la carrera de Medicina…, ¿cómo fue estudiar una profesión tan exigente mientras construían una relación de pareja? 

Doctora: Estudiar Medicina y construir una relación de pareja fue todo un reto. Medicina de por sí es una relación a tiempo completo, imagínate sumarle una relación de pareja, yo creo que eso fue justo lo que nos unió.

Compartimos el estrés, los turnos de estudio, los nervios ante un examen y también las pequeñas victorias. Él entendía por qué a veces estaba agotada o frustrada sin necesidad de explicarle demasiado, claro hubo momentos de discutir por quién usaba el libro de Anatomía, por ejemplo.

Periodista: ¿Qué ventajas y qué desafíos tiene compartir el consultorio o el hospital con su esposo? ¿Cómo logran poner límites entre la vida laboral y profesional?

Doctora: ¿Ventajas de trabajar juntos? ..., pues muchas. Nos entendemos con una mirada, podemos consultarnos cosas al momento y compartir el día a día, porque vivimos juntos también los logros. Pero desafíos también hay. En el hospital él es mi colega, pero en casa es mi pareja y a veces cuesta cambiar el chip de pensamiento. Por ejemplo, si no estamos de acuerdo en un diagnóstico en el trabajo, lo discutimos como profesionales, pero si llegamos a la casa con esa tensión, pues hay que aprender a dejarla en la puerta. Hemos establecido acuerdos muy claros: en el trabajo, se habla de trabajo; y en casa, de nosotros.

Periodista: Ha transcurrido muy poco tiempo desde su graduación, ¿cómo fue esa transición de los libros y las prácticas a la atención real con pacientes? 

Doctora: Ha sido como pasar de nadar en una piscina a hacerlo en mar abierto. En la universidad todo está muy controlado: los casos, los tiempos, los diagnósticos; pero cuando llegas al hospital y te enfrentas con un paciente de verdad, ahí te das cuenta de que la Medicina no es sólo aplicar lo que estudiaste; es escuchar, a veces improvisar y sobre todo aceptar que no siempre tendrás todas las respuestas. Pero también es muy bonito porque cada paciente te enseña algo nuevo. 

Periodista: Y bueno, usted que lo tiene muy fresco, ¿qué recomendación daría a los estudiantes de Medicina que hoy se forman como profesionales de la Salud? 

Doctora: Yo le diría dos cosas. Primero: aprendan a escuchar. No todo se basa en los síntomas; también los silencios, las miradas, lo que los pacientes no dicen…  Segundo: hagan deporte, duerman cuando puedan, cuiden a su pareja y a su familia porque al final, un buen médico no es sólo el que sabe, sino el que sabe ser mejor ser humano a partir de su profesión.