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Batalla diaria por la salud infantil
A la sala de Neonatología del Hospital Pediátrico José Luis Miranda llegaron 388 recién nacidos el pasado año, y el índice de supervivencia fue del 99,8%. Foto: Mónica Sardina Molina.

Batalla diaria por la salud infantil

Mónica Sardiña Molina / Vanguardia

Martes, 17 Febrero 2026 10:53

Bajo continuas presiones económicas, Villa Clara prioriza la atención pediátrica. Mirada a los servicios de Cirugía, Terapia intensiva y Neonatología, y al respaldo desde la Dirección General de Salud.

A pesar de la asfixia económica que mantiene —y amenaza con reforzar aún más— el gobierno de Estados Unidos sobre el pueblo cubano, la atención médica a niños y adolescentes sigue siendo prioridad en el hospital pediátrico José Luis Miranda, de Villa Clara.

Según datos del último informe de balance, al cierre de 2025 los profesionales de este centro asistencial atendieron a 60 890 pacientes en el cuerpo de guardia y 47 770 en consultas externas, registraron 9225 ingresos y 9248 egresos, realizaron 2652 cirugías y alcanzaron una supervivencia general del 99.5 %.

El Dr. Abel Armenteros García, especialista de II grado en Cirugía Pediátrica y miembro del grupo nacional de esta especialidad, detalló que la actividad quirúrgica durante el pasado año se caracterizó por la alta complejidad de las intervenciones, que se extienden a las provincias de Cienfuegos, Sancti Spíritus y Ciego de Ávila durante la etapa neonatal o cuando se trata de afecciones oncológicas.

En el caso de la cirugía neonatal, muy compleja por la edad de los niños y las malformaciones que la motivan, el experto se refirió a varios casos reportados con muy poca frecuencia en la literatura, que evolucionaron con resultados satisfactorios y un índice de sobrevida superior al 98 %, y de un 100 % en enero del presente año. El resto de las cirugías también resultaron complejas, por tratarse de afecciones tumorales que demandaban atención inmediata.

Entre los casos más relevantes mencionó las atresias intestinales, un pinzamiento aortomesentérico, entidad muy rara en la práctica quirúrgica; una hernia diafragmática, que figura entre las cuatro cirugías más complejas en edad pediátrica; un tumor en el riñón de un lactante de ocho meses, y una atresia esofágica en un neonato. «Todas son cirugías muy complejas y los resultados han sido satisfactorios», resumió.

«Para garantizar el éxito en las intervenciones de alto riesgo, contamos con un equipo de radiólogos muy avezados que nos abren el camino con los métodos diagnósticos que tenemos actualmente. Otra garantía está en las unidades de terapia intensiva, intermedia y neonatología, y resulta fundamental la unidad quirúrgica. Además, un equipo experimentado asume siempre este tipo de procederes», comentó el Dr. Armenteros García.

Respecto a la labor de ciencia e innovación, el también profesor auxiliar y máster en Atención Integral al Niño informó sobre el desarrollo de dos proyectos. Uno de ellos se enfoca en la reducción hidrostática de la invaginación intestinal —que se presenta en la práctica con mucha frecuencia—, para evitar someter a los niños a una cirugía, y que reporta una resolución por encima del 98 % de los casos. El otro estudio está relacionado con el desarrollo de la cirugía de mínimo acceso o mínimamente invasiva.

Sobre la formación docente, el prestigioso cirujano villaclareño explicó que también tiene carácter territorial y abarca tanto el pregrado como el posgrado, con mayor peso en esta última etapa, en la cual entran los residentes propios y los de otras especialidades que cumplen una rotación en Cirugía.

«Tenemos una pirámide docente bien establecida, con un grupo importante de profesores auxiliares, asistentes e instructores. Como en todos los sectores, nos ha afectado el déficit de personal, pero nos estamos recuperando con varios residentes en formación, que son la cantera de los que estamos hoy, y tenemos que dejarlos bien entrenados», acotó.

El Dr. Luis Enrique Rovira Rivero, especialista de segundo grado en Medicina Intensiva y Emergencia, y al frente de este servicio, calificó el 2025 como «un año extremadamente duro desde todos los puntos de vista, fundamentalmente a partir de la segunda quincena de octubre, cuando aumentó la incidencia de las arbovirosis».

Con un polivalente de siete camas y tres aislados, la Terapia Intensiva del hospital José Luis Miranda registra, junto a la Intermedia, el mayor índice ocupacional, lo que se traduce en un promedio anual de 300 a 400 y de 700 a 800 pacientes, respectivamente. Aquí reciben pacientes de Cienfuegos, Sancti Spíritus y Ciego de Ávila en las especialidades de oncohematología, nefrología y neurocirugía, así como casos de otras especialidades que por determinada situación no pueden ser atendidos en sus provincias de origen.

«La enfermedad más frecuente, como en todas las terapias del mundo y del país, es la sepsis. También ingresaron 27 pacientes con enfermedades diarreicas agudas, nueve con dengues graves y varios casos de chikungunya, que fueron extremadamente difíciles.

«A diferencia de la mayoría de las salas del país, que tienen unidas las terapias Intensiva e Intermedia, para un cuidado progresivo, nosotros las tenemos separadas; por tanto, analizamos la sobrevida del grave uniendo los dos servicios, y está muy por encima del 95 %», detalló.

En cuanto a la actividad de ciencia e innovación, el también profesor auxiliar y máster en Urgencias Médicas refirió que durante años han desarrollado un proyecto dedicado a la sepsis, también participaron en estudios sobre el uso del SURFACEN® en el síndrome de distrés respiratorio y la Biomodulina T en la sepsis, y están preparando otro relacionado con el uso de la estreptoquinasa en la neumonía complicada con empiema.

Sobre esta última investigación valoró que, «con una terapéutica que se practica en el mundo entero, se podría disminuir la estadía en la sala, que se prolonga durante meses para niños con dicha patología, así como los costos del servicio».

A 64 años de la imposición oficial del bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba, el Dr. Rovira Rivero denunció su impacto sobre la atención médica infantil: «Podemos tener los mejores especialistas, pero la terapia intensiva demanda equipamiento y medicamentos de alto costo. Por ejemplo, en este momento tenemos cinco equipos de ventilación de alta tecnología paralizados, por un problema con una tarjeta que no se puede adquirir. De no existir el bloqueo, estarían prestando atención, porque son de los mejores respiradores artificiales que existen en el mundo. A pesar del esfuerzo grande que hacen el país y la provincia, sufrimos carencias de todos los equipos con los que trabajamos.

«No obstante, resulta meritorio el concurso de todos los trabajadores, de un colectivo completo, entregado totalmente durante los 365 días del año, con un espíritu de consagración tremendo. Uno de los motivos de todos nuestros logros es la disciplina, porque donde no hay disciplina, no hay resultados», aseveró.

Otro bastión de la salud villaclareña se erige a diario desde la sala de Neonatología del hospital pediátrico, también con alcance territorial, adonde llegan recién nacidos de cuidado, en estado grave y crítico, y aquellos que son sometidos a intervenciones quirúrgicas.

Según la Dra. Dainy Pérez Guillén, al frente del servicio, durante el año 2025 recibieron 388 neonatos, 12 de ellos fueron intervenidos quirúrgicamente por afecciones digestivas y del sistema nervioso central, entre otras.

El resto de los niños atendidos presentaban patologías respiratorias (catarro común, rinitis infecciosas, bronconeumonías extrahospitalarias), infecciones de piel y partes blandas, y otras infecciones urinarias o más simples, pero también con necesidad de hospitalización.

«Es un servicio complejo, en una unidad cerrada, con un equipo pequeño —de ocho neonatólogas y una plantilla de enfermería que no está cubierta—, y logramos un índice de supervivencia del 99.8 %. Con los recursos que hay hacemos maravillas para salvar a los niños y sacarlos adelante. Quisiéramos tener más, porque la neonatología es una especialidad del primer mundo, que requiere muchos detalles», confesó.

Respecto a la complejidad de los casos, la Dra. Pérez Guillén también resalta el período de octubre a diciembre, en el cual se produjo un alza de sospecha de infección por chikungunya. «Fue un reto para nosotros, porque los niños entraban aparentemente bien y se complicaban en menos de 24 o 48 horas, o alrededor del séptimo día, uno de los más peligrosos, experimentaban un derrumbe clínico que demandaba cuidados intensivos. Atendimos alrededor de 15 casos, y salieron.

«Muchos de nosotros también nos enfermamos. Algunos tuvieron que presentar certificado médico y otros vinimos a trabajar convalecientes, porque los niños estaban aquí y demandaban atención. Esta especialidad es como una madre: nada la sustituye», afirmó.

Al acompañamiento que ofrece la Dirección General de Salud al hospital pediátrico de la provincia, se refirió el Dr. Yandry Alfonso Chang, especialista de I y II grado en Pediatría y director de Asistencia Médica y Medicamentos en Villa Clara.

«Realizamos un seguimiento semanal con el objetivo de garantizar el cumplimiento de la actividad quirúrgica, y con los pocos recursos que tenemos hacemos paquetes quirúrgicos para avanzar en las listas de espera de los niños. Creamos una comisión provincial para discutir los casos y buscar las mejores estrategias para que los pacientes sometidos a cirugías complejas tengan una evolución satisfactoria.

«Asimismo, hemos asegurado equipos e insumos de donación, como monitores e incubadoras, en aras de brindar una atención más segura, y hemos ubicado recursos humanos certificados en las áreas de mayor complejidad. De igual manera, destinamos una ambulancia con personal calificado para atender las emergencias y garantizar el traslado en mejores condiciones».