Ante la falta de combustible que signa el actual escenario, los colectivos laborales que forman parte de la entidad villaclareña se han visto ante la necesidad de cambiar sus modos de hacer, y diversas son las estrategias que ponen en práctica para no detener la marcha de los diferentes procesos.
Entre ellos destaca la obtención de alevines, conscientes de que con ellos se inicia la cadena productiva, la cual prosigue hasta que el pescado o los productos derivados puedan llegar a la mesa de los hogares.
Destaca en este quehacer la estación de alevines Alevicrán, allá en la comunidad de Sitiecito, en el municipio de Sagua la Grande, al norte de la provincia, nómina que también integra Pispavón, en la demarcación de Encrucijada y Minerva, en Santa Clara.
Al decir de Yendry Pineda González, director general de Pescavilla, estos son colectivos claves para sostener la acuicultura en la provincia y, a pesar de las restricciones económicas y de recursos, en particular de portadores energéticos, ambas estaciones avanzan en el cumplimiento de la campaña de reproducción del actual año.
En tal sentido, obligados por la actual crisis energética, sorteando dificultades, estos, como el resto de los colectivos dedicados a la captura y procesamiento industrial, se mantienen en pie de guerra trabajando con espíritu combativo, evaluando cuánto más se puede hacer en cada lugar para cumplir el máximo posible con sus respectivos encargos sociales, dijo.
