Ante los imperativos aludidos, sectores como Educación y Deportes desplegaron iniciativas que les permitieron desarrollar alternativas y métodos que paliaron, en alguna medida, las consabidas afectaciones, un reto sin precedentes en la historia de este municipio.
Salud Pública, por su parte, logró dar sus atenciones primarias u otras en policlínicos o consultorios del médico y la enfermera de la familia, enfrentó la pandemia del Oroupuche y el dengue con muchos deseos de ayudar pese al déficit de medicamentos para combatirlos.
En tanto el programa materno infantil reveló una recuperación integral con algunos indicadores favorables en el transcurso del presente año.
En la producción alimentos aunque incidió las limitaciones con el combustible, fertilizantes u otros insumos se produjo un resultado en la satisfacción alimentaria del pueblo sobre todo en la entrega de leche y en otros rubros que no llegaron con sistematicidad a la canasta básica de los encrucijadenses.
Se deduce que durante el 2025 el programa alimentario y de educación nutricional debe aportar una mayor creatividad y autonomía del gobierno local.
Por un espíritu creativo y renovado de los encrucijadenses en 2025.
