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El 8 de septiembre es una fecha especial para quienes asumimos la inmensa responsabilidad y el privilegio de contar historias: celebramos el Día Internacional del Periodista.

Servicio, ética y pasión: el mejor oficio del mundo (+Audio)

Daniela Beatriz Artiles Rivero

Martes, 08 Septiembre 2026 07:49

El 8 de septiembre es una fecha especial para quienes asumimos la inmensa responsabilidad y el privilegio de contar historias: celebramos el Día Internacional del Periodista.

El mundo eligió esta jornada para honrar al checoslovaco Julius Fučík, mártir de la prensa, ejecutado por el nazismo hace más de ocho décadas por negarse a callar. Desde una celda, sabiendo que enfrentaba la muerte, escribió su célebre "Reportaje al pie de la horca", una recopilación de textos que constituye, ante todo, un desgarrador testimonio de resistencia y dignidad.

Ser periodista no es solo narrar hechos. Como escribió nuestro Héroe Nacional, José Martí: «Toca a la prensa encaminar, explicar, enseñar, guiar, dirigir». El periodismo es, por encima de todo, un acto de servicio: poner el micrófono y el bolígrafo en función de quienes no tienen voz, y ejercer de vigía en medio de la tormenta.

Lo más gratificante de nuestra profesión es, quizás, comprobar cómo una noticia bien contada puede cambiar el día de alguien, cómo una denuncia oportuna puede ser el germen de una solución y cómo una historia de superación puede encender la esperanza en quien la escucha. Porque el buen periodismo no se queda en la superficie: investiga, contrasta, duda y, sobre todo, busca la verdad con ética y pasión.

En este día que es nuestro, el reconocimiento va para todos los colegas que, desde la radio, la televisión, la prensa escrita o los medios digitales, entregan su alma para que la información fluya. Para los que madrugan, para los que trasnochan, para los que arriesgan su vida en zonas de conflicto. Porque, como dijera Gabriel García Márquez, «el periodismo es el mejor oficio del mundo». Y lo es, a pesar del cansancio, de las presiones y de que a veces parezca que hablamos al vacío. Lo es porque tenemos el privilegio y el deber de ser la memoria viva de nuestra sociedad.

Sigamos haciendo un periodismo que no tema a la verdad; un periodismo que critique con argumentos y proponga con altura.

Hoy es nuestro día. Pero mañana nuestra misión continúa. Porque mientras haya una historia que contar y un pueblo que escuchar, ahí estaremos nosotros, los periodistas, en esa hermosa y desafiante trinchera del verbo.

¡Feliz Día a todos, colegas!