El primer coronel Manuel Lama Gómez, al frente de esa agrupación, del Ministerio del Interior, explicó en detalles sus proyecciones en el encuentro en la sede del Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil (EMNDC), encabezado por su máxima dirección, el general de división Ramón Pardo Guerra.
Los estudios realizados y la experiencia de más de 25 años muestran que en Cuba existen territorios con condiciones para que surjan fuegos más intensos y de mayor magnitud no solo por el impacto de las variabilidades climáticas, sino también por las irresponsabilidades de los seres humanos, advirtió Lama Gómez.
Aunque nuestras operaciones van desde enero hasta mayo próximo, existen evidencias que muestran un cambio en el patrón de su comportamiento y su ocurrencia se extiende hasta los meses de junio, julio y agosto, asociados a elementos relacionados con la prolongación del período poco lluvioso en la nación y a las variables meteorológicas, advirtió.
Por tales razones, prosiguió, es imprescindible contar con un sistema territorial organizado en respuesta al surgimiento de los siniestros de este tipo y el establecimiento de las fases, debido a que pasan muy rápido de una a otra e incluso tener actualizados los planes de evacuación de la población, lo que requiere una mayor sincronización entre los colectivos.
Para el oficial de alta graduación, generan grandes cantidades de humo que se emiten a la atmósfera como gases de efecto invernadero, provocan accidentes de tránsito, dificultades para el despegue de aeronaves en aeropuertos y daños a la salud por incremento de enfermedades respiratorias.
Insistió en que el mayor riesgo de las deflagraciones es el comprendido entre los meses de enero a mayo, donde ocurre el 96% de ellas, pero sobresalen los de marzo y abril como los de mayor ocurrencia histórica.
Acudió al Índice de predicción de peligro, según el cual, los territorios que están más expuestos son Pinar del Río, Matanzas, Villa Clara, Camagüey, Holguín y el municipio especial Isla de la Juventud, aunque en general el 90% de sus causas son de origen humano y aún muy escasa la percepción que existe sobre su riesgo.
Además, hemos apreciado que para esta campaña, la cantidad de material combustible promedio nacional es de 33 toneladas por hectáreas y la situación más desfavorable se presenta en Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo, tras el paso del Huracán Melissa, dijo.
Por lo antes expuesto, puntualizó, el propósito es reducir los gastos y por ende disminuir el empleo de fuerzas y medios, a partir de utilizar los de tracción animal, herramientas agrícolas y donde sea posible planificar fajas quemadas para reducir material combustible a fin de adoptar
A su vez, el general de división Ramón Pardo Guerra, jefe del EMNDC, calificó de vital el fortalecimiento de las capacidades de prevención, respuesta y recuperación ante fenómenos de origen natural que, por su frecuencia e impacto, representan un peligro para la seguridad de la nación, la economía y el medio ambiente.
Indicó que este ejercicio constituye una nueva oportunidad para consolidar la resiliencia territorial, fortalecer la cooperación entre los órganos, el MININT y los consejos de defensa, además de garantizar que las medidas adoptadas no generen más vulnerabilidades.
En el evento intervinieron igualmente especialistas de los institutos de Meteorología, Nacional de Recursos Hidráulicos y el de Geofísica y Astronomía en torno a las condiciones hidrológicas actuales, los sistemas de vigilancia y medidas para enfrentar el periodo seco, y las experiencias de los estudios de peligro, vulnerabilidad y riesgo para incendios forestales.
El ejercicio demostrativo de la jornada sabatina transcurrió en áreas del Jardín Botánico Nacional, donde practicaron sus habilidades fuerzas y medios, entre ellos brigadas profesionales del Cuerpo de guardabosques y especializadas de la institución, que cuenta con 800 hectáreas de bosques y es considerada parte del pulmón verde de La Habana.
