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Cuba es un país de paz que promueve la solidaridad y la cooperación, pero no le teme a la guerra
Foto: Tomada de la página de Facebook Presidencia Cuba

Díaz-Canel a Newsweek: «nuestros pueblos merecen la paz, la posibilidad de vivir en un ambiente de amistad»

Tomado de la página de Facebook Presidencia Cuba

Martes, 07 Abril 2026 17:21

Entrevista del presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez con Newsweek (traducción al español); realizada por Tom O’Connor, redactor sénior de Política Exterior y editor adjunto de Seguridad Nacional y Política Exterior.

Foto: Tomada de la página de Facebook de Newsweek

Newsweek: Usted ha confirmado que Estados Unidos y Cuba están en conversaciones y ha propuesto áreas de cooperación como la ciencia, la migración y la lucha contra el narcotráfico. El presidente Trump parece buscar un cambio de régimen. ¿Cree que es posible llegar a un acuerdo y que la diplomacia podría prevalecer? 

Díaz-Canel: Creo que el diálogo es posible, y creo que podemos llegar a algunos acuerdos, pero es difícil. ¿Por qué podemos decir estas dos cosas? 

Podemos dialogar porque, a lo largo de todos los años de la Revolución, siempre ha existido por parte de Cuba la voluntad de mantener una relación civilizada, de vecinos, con Estados Unidos, independientemente de nuestras diferencias ideológicas. 

Existen muchas áreas comunes en las que podemos trabajar, y no solo podríamos hacerlo, sino que podríamos alcanzar acuerdos beneficiosos para ambos pueblos y ambas naciones. 

Ahora bien, siempre hemos sostenido que debe ser un diálogo respetuoso, en igualdad de condiciones, con respeto a nuestra soberanía, a nuestro sistema político, a nuestra autodeterminación y sobre la base de la reciprocidad y la observancia del derecho internacional. 

También digo que el diálogo es posible porque, en diferentes momentos con otras administraciones estadounidenses, hemos podido dialogar y abordar temas de interés común. En algunos casos, hemos tenido más éxito que en otros. Pero estas dos razones explican por qué existe esa posibilidad. 

Por otro lado, ¿qué factores dificultan este diálogo? En primer lugar, en Estados Unidos, en la sociedad estadounidense, existen sectores que se oponen firmemente a cualquier tipo de diálogo con Cuba. 

Además, se trata de una relación asimétrica entre Cuba y Estados Unidos, donde la potencia que son los Estados Unidos siempre han desempeñado el papel de agresor, y la pequeña isla de Cuba siempre ha sido la nación y el país agredido.

Con frecuencia, hemos mantenido conversaciones y llegado a acuerdos, y Cuba siempre ha cumplido con sus compromisos. Sin embargo, en varias ocasiones, el gobierno de Estados Unidos no ha respetado los suyos. 

Pero, por otro lado, durante 67 años ha existido, desde Estados Unidos, una política de hostilidad, agresión y amenazas, una política de bloqueo, de bloqueo intensificado, y ahora, aún más recrudecida, con el cruel bloqueo energético. 

Es evidente que nuestro país está sufriendo una agresión multidimensional por parte de Estados Unidos, con un efecto devastador en la vida de las personas.  

Por otro lado, están las acciones actuales del gobierno de Estados Unidos: proponer supuestas conversaciones con otras naciones para luego atacarlas. Todo esto, sin duda, genera desconfianza entre nuestra gente. 

Pero yo sí creo que podemos entablar un diálogo y negociaciones y llegar a acuerdos. Podemos alcanzar acuerdos sobre temas como migración, seguridad, medio ambiente, ciencia e innovación, comercio, educación, cultura y deportes. También podemos recibir inversiones de empresas estadounidenses en Cuba y desarrollar el comercio entre ambos países. 

También podemos implementar programas de proyectos de beneficio mutuo en diversas esferas de nuestra economía. Si el diálogo se consolida y se alcanzan acuerdos en este ámbito, estoy seguro de que serán acuerdos mutuamente beneficiosos para ambas naciones y ambos pueblos. 

Esto nos permitiría dar pasos firmes para crear espacios de entendimiento que nos alejen de la confrontación. Porque lo que creo que es que los pueblos cubano y estadounidense merecen poder trabajar en un clima de paz, amistad y cooperación, en lugar de verse envueltos en una guerra. 

Foto: Tomada de la página de Facebook Presidencia Cuba

Newsweek: Usted mencionó que esta administración estadounidense tiene precedentes de emprender acciones militares en medio de negociaciones. Lo hemos visto en los casos de Irán y Venezuela, y el presidente Trump ha dicho en algunas de sus declaraciones que Cuba podría ser la siguiente. Si la diplomacia fracasa o no logra los resultados deseados, ¿le preocupa una posible operación militar estadounidense contra Cuba? ¿Existe alguna estrategia para defenderse de ello? 

Díaz-Canel: Cuba no es un país de guerra. Es un país de paz que promueve la solidaridad y la cooperación. Pero Cuba no teme a la guerra. Tenemos una doctrina de defensa que se llama “la guerra de todo el pueblo”, que no es una doctrina agresiva, sino defensiva, con la participación de todo el pueblo. 

Cuba no representa una amenaza para Estados Unidos, y mucho menos una amenaza “extraordinaria e inusual”, como se ha dicho para justificar la orden ejecutiva. Y no afirmo esto simplemente en respuesta a su pregunta, sino porque Cuba lo ha demostrado a lo largo de su historia en el contexto de Estados Unidos y del mundo. 

Por lo tanto, no hay pretexto ni excusa para que Estados Unidos recurra a la agresión militar como solución a nuestras diferencias. 

Sin embargo, constantemente, y especialmente en los últimos meses y semanas, ha habido toda una retórica por parte de un representante oficial del gobierno de los Estados Unidos anunciando una agresión militar contra Cuba, estableciendo plazos sobre cuánto durará la Revolución Cubana y fijando fechas de cuánto vamos a resistir antes de que ellos tomen el control.

Y hay una frase que es muy, muy ejemplar, sumamente ilustrativa, de esa mentalidad ultraconservadora. Es cuando dicen: “Hemos ejercido toda la presión posible contra Cuba” —reconociendo así que sí existió un bloqueo brutal, que ahora niegan— e inmediatamente después añaden: “Por lo tanto, la única opción que nos queda es tomar el control y arrasarla”. 

Se trata de una postura totalmente beligerante y agresiva, muy alejada de lo que propusimos en nuestras conversaciones con Estados Unidos. Por lo tanto, tenemos la responsabilidad de prepararnos para la defensa del país.  

Esta no es la primera vez en nuestra historia; durante 67 años, la posibilidad de agresión, de una amenaza militar, siempre ha estado presente. 

Y por eso nos preparamos para la defensa —no para atacar, sino para defender— y para que esta preparación para la defensa, esta firmeza, esta disposición del pueblo a defender la Revolución, a defender nuestra soberanía y a defender nuestra independencia sirva también para evitar la confrontación. 

Para nosotros los dirigentes, para quienes tenemos responsabilidades de liderazgo dentro de la Revolución, nuestro compromiso está con el pueblo y con la Revolución Cubana, con su trabajo, con la soberanía y con la independencia del país. 

Por consiguiente, esto implica la convicción de que estamos dispuestos a dar la vida por la Revolución: por su existencia, por su soberanía y por su independencia. No nos preocupa nuestra seguridad personal. 

Siempre nos esforzaremos por evitar la guerra. Siempre trabajaremos por la paz. Pero si se produce una agresión militar, responderemos, lucharemos, nos defenderemos y, si caemos en combate, morir por la patria es vivir. 

Lo que debemos hacer, entonces, es preparar al país para evitar una agresión y prepararlo para su defensa militar, porque lo que nos preocupa es el destino de nuestro pueblo y el futuro de la nación cubana. 

Asimismo, puedo afirmar con absoluta certeza y honestidad que una acción militar contra Cuba, además de ser una situación sumamente embarazosa, dejaría pérdidas inmensas para ambas naciones y sus pueblos. La pérdida de vidas y los daños material serían incalculables. Un acto de agresión de ese tipo sería extremadamente costoso en todos los sentidos, y no es lo que nuestros pueblos merecen. 

Le reitero que nuestros pueblos merecen la paz, la posibilidad de vivir en un ambiente de amistad, de cooperar y de disfrutar de plena libertad para forjar una verdadera relación vecinos. 

Creo que esto es lo verdaderamente constructivo, y que esto es lo que realmente ofrece una visión emancipadora respecto a la posibilidad de resolver las diferencias bilaterales a través del diálogo. 

Newsweek: Dados los métodos que esta administración ha empleado contra países extranjeros, ¿no le preocupa su propia seguridad y libertad personal, ni los esfuerzos por encontrar colaboradores dentro del gobierno cubano en este momento? 

Foto: Tomada de la página de Facebook Presidencia Cuba 

Díaz-Canel: Como dije al principio, no me preocupa mi seguridad personal. La dirección del Estado cubano, del Partido y de la Revolución es colegiada. Y las decisiones se toman colectivamente. 

Funcionamos sobre la base de una unidad monolítica, una cohesión ideológica y una disciplina revolucionaria. Además, hay una estrecha relación con el pueblo, así como una participación popular en la toma de decisiones sobre los procesos fundamentales que se llevan a cabo. 

Por lo tanto, la seguridad del país es también una construcción colectiva en la que existe un protagonista fundamental: el pueblo, que actúa y vela por ella. Y cuando esto ocurre, la traición se vuelve extremadamente difícil. Resulta extremadamente difícil para cualquiera forjar con éxito un acuerdo paralelo que socave nuestro orden constitucional o que amenace la soberanía e independencia del país. Por consiguiente, creo que no hay lugar para ello. 

Y, sobre todo, teniendo en cuenta la capacidad de nuestro pueblo para resistir y luchar, no creo que sean apropiadas las comparaciones con lo ocurrido en otros países. Sería ignorar la historia de la Revolución Cubana y la historia de nuestro pueblo, sería ignorar la fortaleza de nuestras instituciones y sería ignorar nuestra propia unidad. 

Newsweek: Sesenta y siete años después de la Revolución, muchas cosas han cambiado en Cuba, como ya comentamos, pero el Partido Comunista sigue en el poder. Ante la situación actual del país, ¿cómo valora el éxito duradero de esta ideología y si sigue siendo la mejor garantía para el futuro bienestar del pueblo cubano?  

Díaz-Canel: Esa es una pregunta muy interesante, y es muy difícil de responder en muy poco tiempo.  

Siento satisfacción y admiración por el papel que el Partido Comunista de Cuba ha desempeñado durante 67 años. Y esto no significa que hayamos sido completamente complacientes, sino que, durante 67 años, bajo una agresión permanente, sometidos a sanciones, a medidas coercitivas, a una política de máxima presión, a un bloqueo, a un bloqueo intensificado y ahora, a un bloqueo energético, ese partido ha sido capaz de liderar como fuerza rectora de nuestra sociedad y, junto con el Estado, el Gobierno y el pueblo, ha sido capaz de dirigir el proceso de construcción socialista de nuestra Revolución. 

Y desde cualquier perspectiva, la Revolución Cubana, bajo esas condiciones y bajo el liderazgo de ese partido, ha logrado avances sumamente significativos que no pueden negarse si se evalúan con honestidad, incluso por aquellos que se oponen a la Revolución y a su ideología. 

Un país en esas condiciones y bajo el liderazgo de ese partido logró librar una batalla y erradicar el analfabetismo. Décadas después, gracias a un método pedagógico cubano llamado «Yo sí puedo», otros cuatro países latinoamericanos consiguieron erradicar el analfabetismo. Hoy en día, ese método se aplica en numerosas comunidades y regiones de diversos países del Sur Global. 

Esa Revolución ha logrado, en condiciones de bloqueo, lo cual es extremadamente difícil, implementar y mantener un sistema de salud universal y gratuito que llega a todos, lo que ha permitido tratar a la población cubana, eliminar enfermedades que existían antes de la Revolución, mejorar todos los indicadores de salud y ponernos al nivel de las principales potencias mundiales.

Y no solo eso, sino que hemos formado una gran cantidad de recursos humanos en el campo de la atención médica que nos ha permitido brindar asistencia sobre la base de la solidaridad a otros países de todo el mundo. 

Asimismo, contamos con un sistema educativo que garantiza una educación gratuita e inclusiva para todos, desde la escuela primaria hasta la universidad, incluyendo estudios de posgrado y doctorados. 

Hemos logrado desarrollado importantes recursos humanos; hemos podido impulsar la ciencia y la innovación. Son bien conocidos los avances de Cuba en las industrias biotecnológica y farmacéutica. Durante la COVID, fuimos uno de los pocos países que pudieron fabricar sus propias vacunas con eficacia. 

El deporte es un derecho de toda la población. Nuestros logros deportivos, tanto olímpicos como mundiales, son de sobra conocidos. A pesar de su pequeño tamaño, Cuba es uno de los países con mejor relación de medallas olímpicas por habitante. 

La cultura se considera un patrimonio de la humanidad; forma parte de nuestra identidad y la actividad cultural está al alcance de todos. 

La infraestructura productiva en todos los sectores de la economía se ha sometido a una transformación. Se impulsa una transformación digital a partir del uso de inteligencia artificial. Se promueve una transición energética hacia fuentes de energía renovables. 

Se implementan más de 32 programas sociales para abordar situaciones de vulnerabilidad en los individuos, familias y comunidades. Las personas con discapacidad reciben atención diferenciada. 

Se han alcanzado la justicia social, la equidad y la participación. Hemos podido ofrecer solidaridad. Contamos con un sistema de relaciones internacionales que nos permite mantener un amplio intercambio con la comunidad internacional. 

Por estas razones, y muchas otras, se ha generado un sentimiento de admiración por Cuba en muchos sectores de la población mundial, así como un reconocimiento a la labor de ese partido, a los logros de la Revolución y al heroísmo del pueblo cubano, que ha sido su principal protagonista, porque los miembros del Partido y la dirección del Partido forman parte del pueblo cubano y la labor de la Revolución ha sido reconocida por ese pueblo. 

Dicho esto, no sentimos complacencia alguna respecto a lo logrado; de hecho, la satisfacción que expreso sobre el trabajo del Partido durante estos años, realizado en condiciones difíciles, no se basa únicamente en los logros de la Revolución, sino, sobre todo, en haber sido capaces de mantener viva la Revolución en medio de estas circunstancias. 

Sin embargo, es natural que no podamos sentirnos completamente satisfechos, pues aún no hemos podido realizar todo lo que soñamos y nos imaginamos como nación. Tenemos cosas que conquistar, perfeccionar y en las que avanzar, esferas donde el bloqueo juega un papel fundamental en lo que nos afecta y nos frena. 

Hay un reconocimiento de que no podemos sentirnos complacientes ante la situación actual, marcada por tantas privaciones y dificultades en la vida. Y ahí radica la relación entre satisfacción y complacencia. 

Por un lado, reconozco que logramos implementar un sistema de salud universal, gratuito y de alta calidad. Sin embargo, a pesar de contar hoy con estas capacidades de atención médica y servicios, hay más de 90 000 cubanos que están en una lista de espera para operaciones quirúrgicas, entre los que hay más de 11 000 niños. 

Y eso duele, porque tenemos la capacidad de hacerlo, pero el bloqueo nos impide obtener los insumos y contar con la energía necesaria para llevar a cabo una operación de esa magnitud. 

Tampoco somos complacientes con los errores cometidos ni con los análisis autocríticos realizados. Y no somos complacientes porque los revolucionarios siempre tenemos vocación de perfección, de avanzar, de consolidación y de mejora. 

Pero puedo resumirlo diciendo que sí, siento orgullo y satisfacción, porque ese partido ha resistido el paso del tiempo, gracias a los logros de la Revolución Cubana. 

E insisto en que esto es motivo de inmenso orgullo y de profundo respeto por esas personas heroicas que se enfrentan a la adversidad cada día, y que no solo se enfrentan a ella, sino que están a la altura de las circunstancias. 

Foto: Tomada de la página de Facebook Presidencia Cuba.

Newsweek: En estas condiciones adversas, ¿cuánto tiempo cree que Cuba puede mantenerse de forma realista y cuál es su mensaje para sus oponentes, incluidos muchos cubanoamericanos, que consideran que esta es la oportunidad para un cambio de régimen en su país? 

Díaz-Canel: Hay mucha manipulación mediática y mucha presión. Nos enfrentamos a una guerra ideológica, cultural y mediática. Existe una enorme intoxicación mediática. Se ha sembrado mucho odio, especialmente en las redes digitales. 

Sin embargo, seguimos luchando, soñando y manteniendo nuestro compromiso con la mejora continua de nuestro proceso de construcción socialista, siempre impulsados ​​por la búsqueda de la justicia social y atravesando momentos incesantes de transformación arraigados en el análisis crítico y autocrítico emprendido por nuestro pueblo y nuestras instituciones, y encabezados por el Partido. 

Y con frecuencia, estas transformaciones no se conocen en Estados Unidos, o se niegan, o no se informan.  

Pero, por ejemplo, en estos momentos estamos llevando a cabo transformaciones en el sistema de gestión de la economía para lograr el equilibrio adecuado entre centralización y descentralización, y el equilibrio adecuado entre planificación y mercado. 

Estamos proponiendo una reestructuración integral del aparato administrativo, empresarial e institucional del Estado. Proponemos una mayor autonomía para el sistema empresarial estatal. Hemos aprobado medidas que permiten la creación de alianzas económicas entre el sector estatal y el privado. 

La participación y el crecimiento del sector privado en nuestra economía se han expandido significativamente en los últimos años. 

También estamos reforzando la autonomía de los municipios y la creación de sistemas productivos locales capaces de impulsar la prosperidad de los mismos, a partir del aprovechamiento de sus capacidades. 

Hemos actualizado y flexibilizado las normativas para la inversión extranjera directa en Cuba. Estamos promoviendo mecanismos cerrados de financiación en divisas. Hemos abierto nuevas vías para la participación de los cubanos residentes en el extranjero en nuestro programa de desarrollo socioeconómico. Estamos perfeccionando las relaciones que deben existir entre los sectores estatal y no estatal de la economía. 

Estamos impulsando una profunda transición energética orientada hacia las energías renovables. Estamos aumentando la producción de alimentos en el país para lograr la soberanía alimentaria, estamos mejorando nuestro sistema bancario y financiero, siempre con la mirada puesta en cómo abordar las vulnerabilidades y cómo reducir y mitigar las desigualdades sociales existentes, sin renunciar, además, a la asistencia solidaria, la colaboración y la cooperación con otros países. 

Estamos involucrados en todo esto; soñamos con todo esto; y en todo esto, nos esforzamos por implementar medidas de mejora. Y confiamos en que podemos lograrlo. 

Lo que necesitamos es que nos dejen tranquilos. Siempre me pregunto: si Estados Unidos cree que la economía cubana es tan frágil y que somos tan incapaces, si creen que nuestro modelo es tan malo, ¿por qué, durante 67 años, Estados Unidos ha persistido en gastar millones de dólares de los contribuyentes para bloquearnos, subvertirnos y atacarnos? Si somos tan incapaces, ¿por qué no nos dejan fracasar por nuestra cuenta? 

¿O es que les asusta tanto el ejemplo de lo que podríamos hacer y lograr si no estuviéramos bajo un bloqueo, tomando como punto de partida todo lo que hemos conseguido incluso estando bajo el bloqueo? 

Ese es el sentir en un país donde más del 80% de la población nació después de la Revolución. Mi generación nació bajo el bloqueo, nuestros hijos nacieron bajo el bloqueo, nuestros nietos han nacido bajo el bloqueo, y todos seguimos viviendo bajo ese bloqueo. 

Portada de Newsweek, abril de 2026

Newsweek: ¿Cómo sería Cuba si aprovechara todo su potencial y cuánto podría aportar al resto del mundo si no fuera por ese bloqueo? 

Una breve anécdota y disculpe la demora. Durante toda la semana, he estado participando en un intercambio con científicos cubanos para abordar temas específicos de ciencia e innovación, con el objetivo de resolver nuestros problemas. 

Recientemente, un grupo de científicos presentó los resultados de un medicamento cubano en desarrollo para combatir el Alzheimer. Parte del ensayo clínico se realizó con pacientes estadounidenses de una clínica en Colorado. Pueden ver el video, que circula en redes sociales, y lo que el director de la clínica dice sobre los resultados de sus pacientes con dicho medicamento.  

Los resultados son superiores a los de todos los medicamentos tradicionales. Reconoce el potencial de esta innovación desarrollada por Cuba, así como la importancia de impulsar este trabajo de manera más cooperativa y más amplia, en lugar de hacerlo bajo las restricciones impuestas por el bloqueo. De hecho, condena el bloqueo.  

Ese es el futuro por el que apostamos, el futuro que deseamos y el futuro que estoy seguro de que podemos alcanzar.