Frente a esta realidad, el Plan de Acción del Sistema de Naciones Unidas en Cuba ha desplegado esfuerzos para mitigar el impacto. «Más de 550 000 personas han sido alcanzadas con medicamentos e insumos esenciales para la salud», informa la organización, precisando que entre ellas se incluyen «miles de niñas, niños y mujeres embarazadas beneficiadas con medicamentos, consumibles para servicios priorizados y suplementos prenatales, que ayudan a sostener la atención materna e infantil en hospitales y policlínicos».
Sin embargo, el propio organismo internacional es categórico al reconocer las limitaciones impuestas por el cerco económico: «pero aún es insuficiente», sentencia la publicación. Esta insuficiencia no es fruto del azar, sino consecuencia directa del recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos contra Cuba, que obstaculiza el acceso a insumos médicos, equipos de Neonatología y sistemas de refrigeración para la conservación de vacunas, golpeando con particular fiereza a los más vulnerables.
Por ello, el Sistema de Naciones Unidas en Cuba hace un llamado a la conciencia mundial: «Cada aporte, cada acción de la comunidad internacional, cada contribución de nuestros socios, puede marcar la diferencia en el trabajo humanitario».
