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 El repique de la campana de La Demajagua marcó el camino de la libertad. Foto: Anaisis Hidalgo Rodríguez
El repique de la campana de La Demajagua marcó el camino de la libertad. Foto: Anaisis Hidalgo Rodríguez

Preside Díaz-Canel ceremonia por el aniversario 158 del alzamiento en La Demajagua (+Audio)

Servicio Especial / Audio: Dalia Reyes Perera

Sábado, 10 Octubre 2026 07:08

El primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, encabezó este sábado el acto conmemorativo por el aniversario 158 del inicio de la primera de las contiendas por la independencia, acontecimiento que marcó un hito en la historia nacional bajo el nombre de Guerra de los Diez Años.

La ceremonia se desarrolló en la emblemática Plaza de Armas, en el casco histórico habanero, espacio público que en su centro alberga la estatua de Carlos Manuel de Céspedes, quien da nombre al lugar y es reconocido por los cubanos como el Padre de la Patria y figura principal del levantamiento independentista.

La efemérides rememora aquel 10 de octubre de 1868, cuando en el ingenio La Demajagua, situado en el oriental territorio de Manzanillo, Céspedes, junto a otros terratenientes, liberó a sus esclavos y los exhortó a incorporarse como soldados libres a las filas que lucharían por la abolición de la esclavitud y la independencia de Cuba, dando así inicio a la gesta.

Acompañaron al mandatario los miembros del Buró Político del Comité Central del Partido Esteban Lazo Hernández, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular y del Consejo de Estado, y Roberto Morales Ojeda, secretario de Organización, así como Oscar Pérez-Oliva Fraga, vice primer ministro y titular del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera.

Participaron también Meivis Estévez Echeverría, primera secretaria del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas; Naima Ariatne Trujillo Barreto y Walter Baluja García, ministros de Educación y Educación Superior, respectivamente, junto a los titulares de Cultura y de la Agricultura, entre otras autoridades presentes.

Con información de Cubadebate

Demajagua: Semilla de la emancipación nacional 

El 10 de octubre de 1868, en el ingenio Demajagua, Carlos Manuel de Céspedes inició la lucha armada por la independencia de Cuba. Aquel alzamiento no fue solo un hecho militar: se convirtió en símbolo de valentía y altruismo, en semilla viva que todo cubano debería evocar con reverencia.

En octubre de 1868, Demajagua era un ingenio azucarero antiguo, situado en la jurisdicción de Manzanillo, con poco más de diez caballerías de caña, un alambique, dos trenes y una máquina de vapor inglesa de 30 caballos. En ese batey, a orillas del golfo de Guacanayabo, se produjo el levantamiento que dio inicio a la Guerra de los Diez Años.

La reunión en San Miguel del Rompe había pactado como fecha del alzamiento el 14 de octubre de 1868. Sin embargo, desde el 8 y 9 de octubre, la casa de Carlos Manuel de Céspedes, terrateniente bayamés, había sido transformada en el cuartel general de los rebeldes manzanilleros.

Un telegrama oscuro los acecha: «Disponga usted arrestar inmediatamente a Don Carlos Manuel de Céspedes, a Don Francisco Vicente Aguilera, Don Perucho Figueredo y a todos aquellos rebeldes que sabemos que quieren iniciar una revolución».

El telegrafista Ismael de Céspedes y Yero, pariente de Carlos Manuel, captó la amenaza y dio la voz de alarma. No había tiempo que perder: la fecha debía adelantarse.

Aquella noche del 9 de octubre, Candelaria Acosta Fontaigne no conoció el sueño. Entre sus manos tenía el encargo más grande de su vida: confeccionar el estandarte que presidiría el primer grito de independencia de la Patria.

En la madrugada del 10 de octubre, la campana del ingenio no llamó a la zafra, sino a la rebelión. El estandarte ya flameaba sobre el batey. Patriotas y esclavos se congregaron bajo su sombra. Céspedes, con voz de fragua, declaró libres a sus esclavos y los invitó a luchar por la independencia de Cuba; luego dio lectura al Manifiesto del 10 de Octubre.

Después, al frente de un centenar de hombres, marchó hacia Yara. Allí, como en Demajagua, proclamó la independencia y dio a conocer las razones de la insurrección.

El 11 de octubre tuvo lugar el primer combate. Las bisoñas tropas cubanas fueron derrotadas, pero no desanimadas. Lograron reorganizarse y, el 20 de octubre, protagonizaron la toma de Bayamo. Ese día, en medio del fervor independentista, se entonaron por primera vez las notas del Himno Nacional, fecha que celebramos como el Día de la Cultura Cubana.

Cuba nunca volvió a ser la misma tras el 10 de octubre de 1868. Aquel suceso abrió el camino hacia la independencia y la aspiración de una república soberana. Demajagua, símbolo de rebeldía y resistencia, esculpió el destino de lo que hoy somos.

Con información de Granma