El canciller lo calificó como un «acto agresivo para el que ningún Estado tiene autoridad fuera de sus fronteras nacionales y debería convocar el más firme rechazo de la comunidad internacional».
«Constituye una gravísima amenaza al Derecho Internacional y un incremento de la escalada de la agresión militar y la guerra psicológica contra el pueblo y el gobierno venezolanos, con consecuencias incalculables e impredecibles para la paz, la seguridad y la estabilidad en América Latina y el Caribe», escribió Rodríguez Parrilla.
«Llamamos a la comunidad internacional y a los pueblos del mundo a denunciar el preludio de un ataque ilegítimo», añadió.
