Aunque Washington ha confirmado que su delegación ya se encuentra en camino, Teherán ha condicionado su participación a la eliminación del bloqueo naval impuesto por Estados Unidos sobre sus puertos, lo que pone en duda la realización del encuentro.
En este contexto, las autoridades paquistaníes han desplegado un amplio dispositivo de seguridad en Islamabad y sus alrededores. La llamada Zona Roja —donde se concentran las principales instituciones gubernamentales— ha sido acordonada, mientras se implementan rutas alternativas para el tráfico. Asimismo, se ha suspendido el transporte público y pesado en la capital.
El arribo de equipos de avanzada estadounidenses a la base aérea de Nur Khan, mediante tres aviones de carga, marcó el inicio de una operación logística que incluyó su traslado a áreas de alta seguridad. Paralelamente, las fuerzas del orden han reforzado la vigilancia en puntos estratégicos: 33 tejados cuentan con presencia policial, y 14 puentes y cruces clave han sido asegurados.
Hoteles emblemáticos como el Serena y el Marriott fueron completamente desalojados para acoger a los altos dignatarios, en una operación que concluyó el domingo a las 15:00 horas. A su vez, en la cercana ciudad de Rawalpindi —situada a unos 15 kilómetros— se han desplegado 18 000 efectivos, incluidos comandos, francotiradores y unidades especializadas como la Dolphin.
Entre las medidas excepcionales adoptadas figura la prohibición total del uso de drones, palomas mensajeras y disparos al aire, en un intento por minimizar cualquier riesgo a la seguridad.
La delegación estadounidense estará encabezada por el vicepresidente J. D. Vance, acompañado por el enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner, asesor cercano a la Casa Blanca. Por su parte, Irán —que participó en la primera ronda con el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, y el canciller Abás Aragchi— ha reiterado que no acudirá a nuevas conversaciones mientras persista el bloqueo naval.
El escenario sigue marcado por la incertidumbre, en un momento en que la diplomacia internacional busca evitar una escalada mayor tras la expiración del alto el fuego.
