El ayatolá Ali Reza Arafi será el líder supremo iraní de forma interina. Clérigo y jurista de 66 años, Arafi destaca por su pragmatismo y por ostentar cargos de decisión en el país pese a su perfil de corte teológico. Su carrera despegó con el ascenso de Jamenei al frente del país en 1989, que confió en él para responsabilidades muy importantes para el ayatolá fallecido, como dirigir el rezo de los viernes o estar al frente de cargos de decisión en la ciudad sagrada de Qom. Arafi era hasta ahora jurista en el Consejo de Guardianes, un órgano de seis miembros que tiene la última palabra en grandes decisiones de Estado, como la formulación y aprobación de leyes, la aceptación de candidatos parlamentarios e incluso la elección de Asamblea de Expertos, encargada de elegir a la figura del líder supremo.
La operación para matar al ayatolá contó con la colaboración de la CIA, que siguió durante meses los movimientos del líder supremo y pudo averiguar a qué lugar y hora se reuniría el mandatario con otros altos cargos para evaluar los ataques de Estados Unidos e Israel, según informó The New York Times.
Jamenei murió supuestamente en su oficina en Teherán mientras dirigía la respuesta del régimen a los ataques coordinados contra el país, según informó la agencia semioficial Fars, que declaró el inicio de un luto público de 40 días para velar al líder de la nación. Irán se adentra ahora en una fase muy delicada de recalibración de los poderes del Estado para preservar la estabilidad del régimen, en medio de la mayor ofensiva militar que ha enfrentado la historia de la República Islámica.
Mientras, la Guardia Revolucionaria anunció que la ofensiva “más intensa” contra Israel y bases estadounidenses en la región está a punto de empezar. A primera hora de la mañana se registraron nuevos ataques en países del Golfo, con bombardeos en Qatar -con ocho heridos por caída de fragmentos de misiles-, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos. Irán golpeó por primera vez este domingo a Omán -país mediador en las tensiones con Washington- con el lanzamiento de dos drones que impactaron en el puerto comercial de Duqm, dejando a varios trabajadores heridos. Reino Unido por su parte anunció que había interceptado dos misiles iraníes que iban en dirección a sus bases en Chipre.
El país solo ha vivido una sucesión del cargo de líder supremo -máximo responsable en la toma de decisiones del país- en su historia, en 1989, tras la muerte del líder de la revolución Ali Jomeini.
La Guardia Revolucionaria declaró en un comunicado que Irán ha “perdido a un gran líder” y anunció “la mano de venganza de la nación iraní” contra Estados Unidos e Israel.
Los bombardeos también causaron la muerte del jefe de la Guardia Revolucionaria, Mohammad Pakpour, así como del confidente de Jamenei y alto cargo de seguridad, Ali Shamkhani. El jefe del Estado Mayor, Abdolrahim Mousavi; y el ministro de Defensa, Aziz Nasir Zadeh; también fueron abatidos el sábado. El régimen ha nombrado al general Ahmad Vahidi como comandante jefe de la Guardia Revolucionaria, dando un giro de timón hacia una postura aún más dura en tiempos de guerra. Vahidi dirigió anteriormente las fuerzas Quds, el ala de la Guardia Revolucionaria que controla las operaciones de Teherán en el exterior y su apoyo a milicias de la región.
La serie de ataques que sufrió Irán el sábado, que pretendían quebrar la estructura de seguridad del país, golpearon también infraestructuras civiles causando más de 200 muertos, la mayoría niñas de una escuela primaria en Minab, al sur de Irán. El horror se apoderó esta mañana de Teherán y otras grandes ciudades del país, con continuos bombardeos en el centro de las urbes. Imágenes verificadas mostraron cazas israelíes sobrevolando continuamente zonas residenciales.
Un médico iraní residente en Tabriz, próximo a la frontera con Turquía, relató a este periódico que durante la mañana escucharon el sonido de cazas en la ciudad y explosiones a lo lejos, fuera de los límites de la ciudad.
“Estoy esperando a mi hermano y sus hijos que vienen desde Teherán en coche pero están atrapados en la carretera. Queremos ir a un pueblo para protegernos unos días”, señala. “No sabemos si cruzar a Turquía o quedarnos en el pueblo. En Tabriz la situación es calmada pero hay mucha policía en las calles”, añade.
El futuro del país
La televisión estatal informó de que el presidente Pezeshkian asumirá las riendas del país, en un gobierno conjunto con el líder de la judicatura y la Asamblea de Expertos, un órgano de 88 miembros encargado, entre otros deberes, de elegir al próximo líder supremo, el puesto que toma en funciones Ali Rerza Arafi. El presidente Pezeshkian es reformista, pero el jefe de la judicatura, Gholamhossein Mohseni Ejei, de línea dura, es uno de los responsables de la represión de las protestas antirrégimen del pasado mes de enero, en las que prometió que no habría “clemencia” para los manifestantes.
“A Netanyahu y a Trump, les daremos golpes tan dolorosos que ustedes mismos rogarán, ya lo verán”, declaró el presidente del Parlamento iraní y confidente del ayatolá, Mohammad Bagher Qalibaf. El jefe de seguridad y confidente del líder supremo, Ali Larijani, declaró que Jamenei murió trabajando porque “insistió en seguir con su vida normal sin medidas excepcionales”. “Haremos que los criminales sionistas y los desvergonzados estadounidenses se arrepientan de sus actos”, advirtió.
Tras el anuncio oficial de la muerte de Jamenei, grandes multitudes llenaron las calles de Teherán y otras grandes ciudades como Isfahán o Mashad, ondeando banderas iraníes y coreando consignas contra Estados Unidos para llorar la muerte de Jamenei. Sin embargo, vídeos verificados en la capital y otras ciudades del país también muestran celebraciones por la muerte del líder supremo, con ciudadanos derribando mobiliario público con el rostro del líder fallecido.
“Si Jamenei efectivamente ha sido asesinado, un hecho sorprendente es que las operaciones con misiles iraníes continúan en oleadas sostenidas y cada vez más intensas. Esto sugiere que los mecanismos descentralizados de mando y control están funcionando, al menos por ahora”, escribía el analista Hamidreza Aziziz, del centro de estudios SWPBerlin, sobre la escalada actual.
Decenas de personas, supuestamente afiliadas a milicias proiraníes en Irak intentaron irrumpir en la embajada de Estados Unidos en Bagdad esta mañana, en respuesta a la muerte de Jamenei. La acción fue repelida por las fuerzas de seguridad en la zona. En Karachi, Pakistán, una multitud partidaria del líder iraní fallecido, trataron de asaltar el consulado estadounidense. Un grupo de marines respondió disparando a la multitud, causando al menos nueve muertos y decenas de heridos.
“Irán acaba de declarar que hoy atacará con mucha fuerza”, escribió en sus redes sociales el presidente estadounidense, Donald Trump. “Más les vale que no lo hagan... por si lo hacen, los atacaremos con una fuerza nunca vista”, advirtió Trump. Una investigación del Washington Post y CNN, reveló que la ofensiva de Estados Unidos e Israel fue planeada durante meses y contaba con el apoyo de Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, a pesar de que en público se mostraron a favor de buscar una solución diplomática con Teherán.
Los ataques de Estados Unidos e Israel irrumpieron los esfuerzos diplomáticos para alcanzar un acuerdo con Teherán que limite su programa nuclear. El ministro de Exteriores de Omán, Badr Al Busaidi, que ejerció en las últimas semanas de mediador entre Washington y Teherán, aseguró que antes de estallar los ataques el régimen iraní se había comprometido a reducir a cero el enriquecimiento de uranio. “Un acuerdo de paz está a nuestro alcance... si tan solo permitimos que la diplomacia tenga el espacio necesario para lograrlo”, declaró Al Busaidi en una entrevista con la CBS, tras viajar a Washington para intentar lograr un acuerdo in extremis.
“Si el objetivo final es garantizar para siempre que Irán no pueda tener una bomba nuclear, creo que hemos resuelto ese problema mediante estas negociaciones”, aseguró antes de que Washington y Tel Aviv lanzaran sus ataques, dejando en el limbo las negociaciones. El mediador omaní lamentó que el lunes estaba prevista una reunión en Viena entre Teherán y la agencia atómica de Naciones Unidas (OIEA) para discutir los detalles técnicos de las inspecciones.
Un caza presuntamente estadounidense se estrella en Kuwait
En las redes sociales se difunden tanto imágenes del propio incidente, en las que se puede ver un caza F-15 cayendo en pérdida, como los primeros instantes de la detención del piloto que pudo eyectarse de la aeronave, reporta Sputnik.
Con ello, de momento no hay confirmación de que se trate de un piloto estadounidense, pues este tipo de aeronaves son también operadas por las Fuerzas Aéreas de Israel. Tampoco se conoce la causa del incidente.
Sin embargo, dado el esquema de pintura de la aeronave en color gris oscuro, lo más probable es que se trate de un F-15 estadounidense.
También capta la atención el hecho de que el avión está cayendo no solo estando envuelto en llamas, sino también con los estabilizadores verticales gravemente dañados, lo cual podría ser un indicio de que fue alcanzado por un sistema de defensa antiaérea.
Moscú llama a la desescalada tras la muerte del líder supremo iraní
El Kremlin ha expresado su más enérgica condena tras conocerse la muerte del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, junto a varios miembros de su familia y altos cargos del régimen iraní, en el marco de los bombardeos ejecutados por Estados Unidos e Israel. En un comunicado oficial, Moscú calificó los hechos como una “caza” de líderes soberanos que atenta contra los principios fundamentales del derecho internacional.
La Federación de Rusia denunció la práctica de asesinatos políticos selectivos como una violación flagrante de las normas que rigen las relaciones entre Estados civilizados.
“Condenamos firmemente estos actos que contradicen la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional”, señaló la cancillería rusa en su declaración.
El conflicto no solo ha cobrado víctimas de alto perfil. Según informes recopilados por Moscú, los ataques de represalia lanzados por Irán contra bases militares estadounidenses en países árabes del Golfo Pérsico han provocado daños colaterales de envergadura.
La defensa antiaérea desplegada en la región habría afectado aeropuertos internacionales de Dubái y la ciudad de Kuwait, así como puertos marítimos, rascacielos y hoteles en Baréin, Catar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí.
La infraestructura civil se ha convertido en víctima silenciosa del intercambio de golpes. El número de civiles fallecidos continúa en aumento, mientras las instalaciones esenciales para la vida cotidiana sufren daños irreparables.
Uno de los efectos más inmediatos y preocupantes del recrudecimiento bélico es la suspensión de la navegación por el estrecho de Ormuz, la arteria por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial.
La interrupción del tráfico marítimo en este punto estratégico podría paralizar la exportación de hidrocarburos de toda la región, generando un desequilibrio de proporciones impredecibles en los mercados globales de petróleo y gas.
Ante este panorama, Moscú instó a todas las partes implicadas a una desescalada inmediata. “Exigimos el cese de las hostilidades y el retorno a un proceso político-diplomático”, reza el comunicado, que aboga por una solución negociada basada en la Carta de la ONU y el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares.
Rusia subrayó además la necesidad de que cualquier acuerdo futuro tenga en cuenta “los intereses legítimos de todos los Estados del Golfo Pérsico”, en un intento por evitar que la crisis actual derive en un conflicto prolongado de consecuencias incalculables para la estabilidad regional y mundial.
