El ajedrez cubano logró una hazaña con el subtítulo en la III Paralimpiada celebrada en Samarcanda, Uzbekistán, su mejor desempeño en estas competiciones, gracias a seis victorias y una derrota en siete presentaciones.
En el debut lograron tres puntos y medio frente a media raya del equipo de la Asociación Internacional para Personas con Discapacidad Física, marcador que también le aplicaron a los miembros de la Asociación Internacional en Braille. Luego derrotaron 3-1 a Serbia y 2,5 a 1,5 a Filipinas, mismo resultado que frente a Israel y República Checa.
Solo cayeron ante el ganador Polonia, dueño de seis triunfos y una tabla, además de principal sembrado en el certamen. Ese descalabro ocurrió en la quinta ronda, por la mínima diferencia.
Según los datos del practicante y estadístico Osmany Pedraza, el Maestro Internacional Carlos Larduet defendió el primer tablero con bronce, al acumular dos éxitos y cinco abrazos.
Pedro Morales, de igual rango, alcanzó cuatro sonrisas, dos igualadas y el único revés de la escuadra en el segundo tablero, válido para una plata, presea conquistada también por Héctor Fuentes, que dejó balance de 4-3-0 en el tercero. Idalis Batista cerró con 1-6-0 en el cuarto.
Los discípulos del entrenador santiaguero Omar García Martínez superaron la sexta posición de la cita en Astaná, Kazajistán, el año anterior.
Enrique Cepeda, jefe técnico del deporte ciencia, entre otros, en el movimiento paralímpico cubano, expresó durante una entrevista a Granma, realizada a finales de 2024, su fe en las posibilidades de obtener logros como este, pues entonces ya exhibían el tercer lugar en un Mundial online.
La leyenda del atletismo estaba en lo correcto y lo demuestra este subcampeonato en una ciudad ligada a los orígenes milenarios de la actividad de los trebejos.
