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Fidel, de espectador a jugador en un partido de baloncesto
El Comandante en Jefe en uno de los partidos de baloncesto que solía jugar en los años sesenta. Foto: Archivo de Omar Iglesias.

Fidel, de espectador a jugador en un partido de baloncesto

Osvaldo Rojas Garay / Vanguardia

Jueves, 13 Agosto 2026 10:34

Aunque casi siempre se asocia a Fidel con el béisbol, también sintió una gran atracción por el baloncesto, deporte del que era conocedor.

Señaló Fidel una vez que por lo que más lo conocían a él desde el punto de vista deportivo era por el béisbol; sin embargo, el líder histórico de la Revolución Cubana también sentía gran atracción por el baloncesto.

Existe un buen número de fotos, anécdotas y confesiones de jugadores sobre aquellos partidos nocturnos y a veces sorpresivos que acostumbraba a realizar, como aquel en que intervino el 12 de junio de 1966, en el auditorio Iván Hidalgo Funes, de Camagüey.

Ese día la instalación agramontina se encontraba repleta de punta a punta, para presenciar un tope amistoso de baloncesto entre los quintetos femeninos de Cuba y México, cuando para sorpresa de todos, hizo su entrada Fidel.

El Comandante en Jefe tomó la escalera para sentarse a presenciar el choque, en el mismo sitio desde donde se marcaban los puntos en la pizarra, mientras los presentes exclamaban: «¡Fidel! ¡Fidel! ¡Fidel!»

Lo que nadie imaginó era que el ilustre visitante después del encuentro se convertiría de espectador en jugador.

Alfonso Penalba, encargado del mantenimiento de la instalación camagüeyana, había requerido al visitante: «Comandante, en botas no se puede pasar al tabloncillo, ¡tenemos la responsabilidad de cuidarlo!».

Fidel mandó a buscar unos tenis, que luego utilizó en un improvisado partido de baloncesto con atletas de Camagüey. Y le dijo a Penalba: «Haces muy bien».

Finalmente, el desafío lo ganó la selección nacional que aventajó a las aztecas con marcador de 48 cartones a 41, después de haber caído en los dos juegos que habían realizado en jornadas anteriores.

Concluido el choque amistoso Fidel bajó a saludar a las jugadoras de ambos equipos, con las cuales dialogó durante más de treinta minutos, primero con las mexicanas, después con las nuestras y también con Ana Díaz González, que había sido elegida la Estrella del Carnaval de ese año y lanzo el balón al aire, para dejar iniciado el encuentro deportivo.

Fidel les señaló a las integrantes del plantel local algunas fallas, y las atletas quedaron impresionadas de que se fijara en tantas cosas. Y es que no se trataba de un espectador cualquiera, sino un conocedor del deporte de los aros y las canastas por haberlo practicado sistemáticamente siempre que su responsabilidad se lo permitía.

Luego, el jefe de Estado propuso la celebración de un juego informal, acompañado por José Llanusa Gobel, ministro de Educación; el Comandante Rogelio Acevedo y el directivo de deportes Mario Peláez, entre otros.

El resultado del encuentro favoreció al equipo de Fidel, quien anotó 32 puntos, debido a 14 canastas y cuatro tiros libres. La selección, de la cual formaba parte el mandatario también salió airosa en el otro partido que dirimieron.

Emilio Maceira Linares, uno de los que se encontraba en aquella ocasión en el «Iván Hidalgo Funes», y quien llegó a convertirse en árbitro internacional, calificaba al Comandante en Jefe como un jugador fogoso en el terreno y que, en no pocas oportunidades a altas horas de la noche, practicaba baloncesto hasta el agotamiento.

«Él no tenía muy buena técnica para hacer lanzamientos de larga distancia, y me pusieron para que se la corrigiera. ¡Imagínate!, yo corrigiendo al jefe. El caso es que con técnica no anotaba y con mala técnica sí, por lo que me dijo: ‘mira, esto está bien, pero no meto, así que voy a seguir tirando como yo tiro’… y en verdad las anotaba».