«Lo más importante para el artesano es tener las materias primas y un lugar donde comercializar. Con eso, hacemos maravillas», dijo a la radio Mario Reyno, prestigioso artista villaclareño reconocido en la isla por su excelencia artística.

Allí se hallan piezas premiadas en Salones; piezas únicas, y le han dedicado tiempo e imaginación al reciclaje: muebles viejos de máquinas antiguas, objetos que aparentemente no tenían un valor cobran una segunda vida en manos del artesano, argumenta.
Coexisten obras de Mayelín Martín, Edna, Duménigo, Rizo, Abdel y Mario Reyno entre adornos, lámparas, arreglos con naturaleza, muñequería y en breve añadirán muebles.
«La sala tiene el sello de exclusividad porque ofrece obras irrepetibles y con una factura impecable», afirma.

Justo al lado, en el bazar de la Asociación, proponen diseños de confecciones de Andy Lamas, Isabel Cristina, Liliam Vilariño, Yudima y María Angélica, prendas que se se exhibieron en las pasarelas de Exuberarte 2026.
En la esquina contigua —en el patio del Centro del Libro, que estaba en ruinas y en calidad de préstamo los artesanos le han devuelto utilidad— crece la oferta artesanal variada: casi todas las manifestaciones se han integrado en plaza comercial que pretenden nombrar Salamandra, en alusión a su capacidad de transformarse, de renovarse: lo mismo que hacen los artesanos artistas en sus espacios de expoventa, en su esquina del boulevard santaclareño.
