Se han abierto las instituciones culturales de Santa Clara para ofrecerse como sedes, y lo comprobamos en un segundo recorrido.
Alejandro Triana Romero imparte clases de Pintura al primer año de Artes Plásticas y es vicepresidente de la Asociación Hermanos Saíz, donde lo encontré en plena faena. «He vivido el proceso de disposición para recibir los estudiantes aquí; sin embargo, con esta alternativa no se benefician igual los alumnos de municipios a los que se les imposibilita trasladarse y solo reciben las clases vía WhatsApp, pero se avanza».
En el patio de la AHS constaté el interés de jóvenes que cursan cuarto año de Música ante las explicaciones de sus profesores Luis Castaño y Osviel Valdés acerca del origen del Contrapunto, tema básico para la especialidad.
En el llamado Palacio de la Danza y el Teatro disfruté el desempeño de Alexander Morales Flores, coordinador del nivel medio de Danza y profesor de bailes folklóricos.
«La institución los recibe con interés especial porque son ellos la cantera para las compañías de Artes escénicas y aunque parezca increíble, según los horarios establecidos con los grupos y niveles de enseñanza, los padres de los muchachos de municipios hacen un gran esfuerzo para traerlos y no pierdan las clases de escolaridad, de la especialidad. Si bien no es la solución idónea, apoya; continuamos el entrenamiento del cuerpo de los niños para la Danza. Se crean otros lazos; ven la compañía más cerca y eso aporta».
Disciplina y tesón son los calificativos del profesor de Ballet Emilio García para el proceso que estarán desarrollando «con disciplina y muchas ganas; con mucho arte y amor todo el tiempo que sea prudente», dijo.
En el propio Centro para la Enseñanza Artística se imparten las clases de ballet. Allí llegan los estudiantes gracias al esfuerzio esencial de las propias familias que los trasladan, y es lo primero que destaca Yeny Lacaba, jefa de Departamento de la especialidad.
Avanzan, comentó, en el montaje de nuevas coreografías. También los de municipios reciben orientaciones vía WhatsApp y se incorporan a las Casas de Cultura de las comunidades, donde tienen el asesoramiento de los instructores —sobre todo en Sagua y Caibarién— y nosotros supervisamos el proceso. «Están todos muy inspirados por las presentaciones públicas que los hacen creerse, y para un artista en formación es fundamental esa proyección».
