Ever Fonseca se incorporó a la lucha revolucionaria en la Sierra Maestra y luego se desempeñó como instructor del Ejército Rebelde. Fue fundador y primer expediente en los cursos de 1962 a 1967 de la Escuela Nacional de Artes Plásticas de La Habana, y ejerció durante más de 20 años los tres niveles de la enseñanza de las Artes Plásticas.
Primer pintor cubano de la década del 60 invitado a realizar una exposición personal en el Museo Nacional de Bellas Artes, inaugurada con el título Óleos de Ever Fonseca. En 1970 su obra pasó a formar parte de la colección permanente de esa institución.
Miembro de la UNEAC y de la Asociación Internacional de Artistas Plásticos (AIAP), realizó decenas de exposiciones personales y más de 400 colectivas en más de 25 países. El Consejo de Estado de la República de Cuba le otorgó la Distinción por la Cultura Nacional y la Medalla Alejo Carpentier; el Sindicato de Trabajadores de la Cultura le confirió la Medalla Raúl Gómez García.
Su obra forma parte de colecciones permanentes en el Museo Nacional de Bellas Artes (La Habana), Museo Internacional de Arte Siglo XX (TIMOTCA-UNESCO, Nueva York), Liberté 98 Memoria artística del Siglo XX (ONU, Ginebra y Nueva York), Museo de Arte Contemporáneo de Vilnius (Lituania), Museo Nacional de Sczcezin (Polonia), Museo Casa de Lezama Lima, Museo de la Danza, Museo Municipal de Playa (La Habana), Museo de Artes Plásticas de Leipzig (Alemania), Galería Permanente de los Países No Alineados (Montenegro, Yugoslavia), Colección Plástica Cubana Actual del Museo La Tertulia (Cali, Colombia), Museo de Arte de Caguas (Puerto Rico), Museo Provincial Emilio Bacardí Moreau (Santiago de Cuba), Museo Municipal de Arte Moderno de Cuenca (Ecuador), y la Colección Patrimonio de la Humanidad (ONU, EE. UU.).
El Consejo Nacional de Artes Plásticas y el Ministerio de Cultura acompañan a familiares, amigos y colegas en este momento de dolor. Su legado permanece como patrimonio espiritual de la nación.
Ever Fonseca vivirá siempre en la fuerza de su arte y en la huella que deja en la cultura cubana.
Su cadáver sera cremado por voluntad familiar y sus cenizas seran depositadas en ceremonia íntima en el Panteón del Ministerio de Cultura de La Necrópolis de Colón, La Habana.
