Uno de sus estudiosos y defensor, el maestro Alejandro Sánchez Camps abordó en el Centro Cultural Latinoamericano el tema “El solar y la rumba en el son”.
«Yo siempre le digo al solar y la rumba como el carretón que va detrás del mulo. El grande es el son, el patrón; el género con características totales gracias a la canción y a las estructuras españolas, y a los ritmos afrocubanos. Y se hizo un patrón que hasta el día de hoy perdura».
El son es un género musical bailable y ahí está lo de solar. En ellos siempre se bailó, se cantó, se dijeron coros y chistes, incluyeron algo de religión, política y la picaresca propia del cubano. Es por ello que la rumba cubana, el guaguancó, tiene su especificidad y el aporte del 2-3 al son, y aludió a la creación de Ignacio Piñeiro y Arsenio Rodríguez.
Se refirió a los solares en Matanzas, en La Habana con personalidades increíbles en la música, entre ellos Chano Pozo, Tata Güines, Benny Moré, los grandes rumberos Malanga, Mulense, René. Y no se quedó atrás el Condado, en Santa Clara: hubo rumberos aquí como Bastida, Torriente, Cayito Trombón, Paredes, Terry. Muchos aportaron y llegaron a ser profesionales.
En un momento el son fue un tanto marginal, pero pasó a ser una de las delicias más grandes de la música cubana. Es por ello que lo quiero y respeto tanto. Agradezco este Día del Son a Miguel Matamoros y a Miguelito Cuní, a todos los soneros que hicieron grande la obra, sobre todo a Adalberto quien hizo posible que este día se materializara y a la UNESCO por declarar el son patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad.
